Científicos del CSIC descubren el impacto del agua de lluvia al arrastrar la basura acumulada en las ciudades
La lluvia puede convertir las calles de una ciudad en una vía directa hacia el fondo del mar, arrastrando plásticos y otros residuos hasta los caladeros en apenas entre 2 y 5 semanas.

Cuando llueve sobre una ciudad costera, el agua no solo limpia calles y aceras. En su recorrido también puede recoger plásticos, envases y otros residuos que, a través de los sistemas de drenaje y alcantarillado, terminan llegando al mar. Ahora, científicos españoles han conseguido medir qué sucede después con esa basura y cuánto tarda en alcanzar los fondos donde trabajan los barcos pesqueros.
Un estudio liderado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), junto con el ICATMAR, ha establecido por primera vez una relación cuantitativa entre los episodios de precipitación y la acumulación de residuos en los fondos marinos del noroeste del Mediterráneo.
La investigación, publicada en la revista Environmental Pollution, revela además que la basura no se comporta siempre de la misma manera: mientras la escorrentía procedente de las ciudades favorece su acumulación en los caladeros pocas semanas después de las lluvias, las crecidas de los ríos pueden provocar el efecto contrario y transportarla hacia aguas más profundas.
236 muestreos para seguir el recorrido de los residuos
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron datos recopilados entre 2019 y 2024 mediante 236 muestreos de pesca de arrastre realizados por el ICATMAR a lo largo de la costa catalana. El equipo, formado por especialistas en geología, física y biología, estudió 54 combinaciones entre estaciones meteorológicas y caladeros. Además, comparó periodos posteriores a las precipitaciones de entre dos y veinte semanas y examinó cómo influían las variaciones del caudal de los ríos.
Las playas una vez pasado el temporal (bastante lluvia y viento).
— Jose Linares (@UnodeMelilla) April 6, 2022
La playa de la San Lorenzo está llena de muchísmo plastico de todo tipo, la de los Cárabos está menos afectada.#Melilla #Playas #Temporal #RíoDeOro #Desembocadura #Plastico #Basura pic.twitter.com/qvauwj2CFA
Los resultados señalan a las aguas de escorrentía urbana y a los aliviaderos del alcantarillado como importantes vías de entrada de plásticos y otros desechos al medio marino. La investigación permite ir un paso más allá de lo que se conocía hasta ahora. Aunque estaba documentado que las precipitaciones pueden transportar basura terrestre hasta el mar, resultaba mucho más complicado determinar cuantitativamente qué parte de esos residuos termina acumulándose en los fondos pesqueros y en qué plazo ocurre.
La basura puede llegar a los caladeros en pocas semanas
Los científicos han identificado dos dinámicas diferentes. En los denominados puertos de Tipo A, las precipitaciones sobre zonas urbanas provocan un incremento directo de la basura localizada en los caladeros. El máximo efecto se detecta generalmente entre dos y cinco semanas después de las lluvias. Esta rapidez apunta al papel que desempeñan las redes de drenaje urbano y los sistemas de alcantarillado durante episodios de precipitaciones importantes.

La situación cambia en los puertos clasificados como Tipo B, conectados con sistemas fluviales. En estos casos, un fuerte aumento del caudal de los ríos puede generar un efecto de “limpieza” o washout. En lugar de depositar más basura en los caladeros habituales, la corriente arrastra los residuos existentes hacia zonas más profundas, alejándolos del área alcanzada habitualmente por los barcos de pesca.
En cinco de los seis puertos conectados a ríos estudiados, las crecidas redujeron entre un 13% y un 100% la presencia de residuos por cada incremento de 100 metros cúbicos por segundo del caudal. Vilanova i la Geltrú fue la excepción. Allí, los investigadores atribuyen aproximadamente un 12% de la acumulación al transporte desde la desembocadura del Llobregat y un 88% a las precipitaciones locales.
No basta con medir cuánto ha llovido
El estudio descubre también que no todas las estaciones meteorológicas sirven igual para determinar la relación entre lluvia y residuos. Para un mismo municipio, utilizar los registros de una estación u otra podía ofrecer estimaciones que oscilaban desde una reducción del 62% hasta un aumento del 88% de los residuos por cada diez milímetros de precipitación.
Esto demuestra que la estación más cercana geográficamente no tiene necesariamente que ser la que mejor represente la conexión hidrológica entre la lluvia caída en tierra y los residuos encontrados posteriormente en el mar.
¿Cómo evitar que la basura llegue al mar?
Los resultados tienen implicaciones para la gestión de las ciudades y del litoral. Los investigadores sostienen que las medidas deben adaptarse a las características de cada zona, ya que los mecanismos de transporte de residuos pueden variar considerablemente entre unos puntos de la costa y otros.

En aquellos lugares donde domina la escorrentía urbana, mejorar las infraestructuras de drenaje y la retención de aguas pluviales, así como controlar los aliviaderos del alcantarillado, podría reducir la cantidad de plásticos y otros residuos que alcanzan el Mediterráneo.
El trabajo pone así el foco en un proceso que comienza kilómetros tierra adentro. La basura abandonada en el entorno urbano puede ser movilizada por una tormenta, entrar en la red de drenaje y acabar, apenas unas semanas después, depositada en los fondos marinos donde faena la flota pesquera.
Referencia de la noticia
Garcia, X., Neukirch, M., Iglesias, J.,et al.. (2026). From rainfall to seafloor: Tracing riverine and urban stormwater litter transport in Mediterranean fishing grounds through systematic meteorological station testing..