Científicos descubren que los hongos podrían convertir el suelo tóxico de Marte en huertos fértiles
Un grupo internacional de científicos propone utilizar hongos beneficiosos para transformar el suelo tóxico de Marte y la Luna en terrenos aptos para producir alimentos.

La escena parece sacada de una película de ciencia ficción: astronautas instalados en Marte, cultivando verduras en enormes invernaderos presurizados mientras una colonia humana comienza a echar raíces lejos de la Tierra. Aunque todavía faltan décadas para que eso ocurra, la ciencia ya está trabajando en uno de los mayores desafíos de cualquier asentamiento extraterrestre: cómo producir alimentos en un planeta donde no existe suelo fértil.
Un equipo internacional de investigadores de Estados Unidos y Brasil presentó ahora una propuesta que podría acercar ese objetivo. Según un estudio publicado en la revista Frontiers in Astronomy and Space Sciences, ciertos tipos de hongos “beneficiosos” podrían convertir el regolito lunar y marciano —el polvo y las rocas que cubren la superficie de ambos cuerpos— en un sustrato apto para el cultivo de plantas.
El problema del “suelo” en Marte
A diferencia de la Tierra, Marte y la Luna no poseen un suelo rico en nutrientes ni microorganismos capaces de sostener la vida vegetal. El regolito presente en ambos ambientes es extremadamente pobre en elementos esenciales para el crecimiento de cultivos, especialmente nitrógeno, fósforo y potasio.
Frente a ese panorama, los científicos creen que algunos hongos podrían convertirse en aliados fundamentales.
Los hongos que ayudarían a alimentar astronautas
El trabajo se centra en una categoría conocida como “hongos beneficiosos”, organismos capaces de mejorar la absorción de nutrientes y favorecer el crecimiento vegetal incluso en ambientes extremos.
Entre ellos se destacan los llamados hongos micorrícicos arbusculares (AMF, por sus siglas en inglés), utilizados en botánica desde el siglo XIX. Estos organismos funcionan como una extensión microscópica del sistema radicular de las plantas, ayudándolas a captar agua y nutrientes con mucha mayor eficiencia.

Los investigadores explican que, en la práctica, estos hongos podrían transformar parcialmente el regolito marciano y lunar en un entorno biológicamente más amigable. También mencionan especies del género Trichoderma, conocidas por su capacidad para aliviar el estrés ambiental y mejorar las propiedades físicas del suelo.
“El uso de hongos promotores del crecimiento vegetal en sistemas agrícolas basados en regolito lunar o marciano representaría una mejora estratégica para la producción de alimentos en el espacio y para el establecimiento de asentamientos humanos más allá de la Tierra”, señala el estudio.
Vivir “de la tierra” fuera de la Tierra
La idea forma parte de un concepto conocido como ISRU (In Situ Resource Utilization), una estrategia que busca aprovechar los recursos disponibles en otros mundos en lugar de transportar todo desde la Tierra.
La lógica es contundente: enviar toneladas de suelo fértil, fertilizantes y alimentos desde nuestro planeta sería extraordinariamente costoso y complejo. Si los futuros astronautas pudieran producir sus propios cultivos utilizando materiales disponibles en Marte o en la Luna, las misiones espaciales serían mucho más viables desde el punto de vista económico y logístico.
La NASA ya considera este enfoque dentro de su programa “Moon to Mars Architecture”, orientado a futuras misiones tripuladas de larga duración.
Un camino que recién empieza
Los propios investigadores reconocen que todavía existen importantes vacíos de conocimiento. La mayoría de las pruebas se realizaron utilizando simulantes de regolito y no material real proveniente de Marte o la Luna.
Aun así, los avances recientes alimentan el optimismo. En otro experimento reciente, científicos lograron producir 27 gramos de lenteja de agua utilizando apenas un gramo de cianobacterias combinado con simulante de suelo marciano.
Puede parecer un resultado modesto, pero en el contexto de la exploración espacial representa una señal prometedora: la posibilidad de crear ecosistemas agrícolas autosuficientes fuera de la Tierra ya no pertenece únicamente al terreno de la ficción.
Mientras las agencias espaciales preparan el regreso humano a la Luna y sueñan con las primeras bases en Marte, pequeños organismos invisibles a simple vista podrían convertirse en piezas clave para la supervivencia de futuras generaciones de astronautas.
Referencia de la noticia
Jéssica Carneiro Oliveira et al, Selection of beneficial fungi for plants with the potential to metabolize lunar and Martian regolith, Frontiers in Astronomy and Space Sciences (2026). DOI: 10.3389/fspas.2026.1784533