El satélite que revolucionó nuestro conocimiento del cambio climático ha regresado del espacio

El ERS-2 ha vuelto a casa después de casi 30 años y en el transcurso de su actividad ha hecho asombrosos conocimientos sobre la Tierra y los cambios que la afectan. Averigüemos más sobre este increíble satélite.

Satélite
El satélite ERS-2 vuelve a entrar en la atmósfera terrestre.

Hace unos días, exactamente el 21 de febrero, a las 14.17 hora argentina, el ERS-2 de la ESA concluyó su reingreso incontrolado a nuestro planeta. El impacto se produjo sobre el Océano Pacífico Norte, entre Alaska y Hawái.

Fue la Agencia Espacial Europea (ESA) la que hizo saber que por el momento no hay noticias sobre la posible caída de escombros, es decir, fragmentos de satélite que no se desintegraron completamente al cruzar la atmósfera.

La misión ERS-2 finalizó el 5 de septiembre de 2011. Posteriormente, el satélite fue desorbitado, es decir, su altitud se redujo a 573 kilómetros, de modo que en un plazo máximo de 15 años el satélite volvería a entrar efectivamente en nuestra atmósfera sin aumentar aún más la cantidad de basura espacial en órbita alrededor de nuestro planeta.

Una misión innovadora y fundamental

En sus más de 15 años de actividad, ERS-2 ha contribuido al conocimiento de nuestro planeta de una manera increíble. En realidad se trata de un satélite de teledetección, su nombre es el acrónimo de European Remote-Sensing satellite (ERS).

Cuando fue lanzado el 21 de abril de 1995, estaba entre los satélites de observación de la Tierra más sofisticados jamás desarrollados. Su misión comenzó aproximadamente 4 años después de que su satélite hermano ERS-1, lanzado el 17 de julio de 1991, fuera lanzado al espacio a bordo de un lanzador Ariane 4, desde el puerto espacial de Kourou en la Guayana Francesa.

Por lo tanto, los dos satélites se colocaron en una órbita polar heliosincrónica a una altura de entre 782 y 785 kilómetros.

Se eligió este tipo específico de órbita porque permite a los satélites que la completan pasar sobre ambos polos terrestres y pasar sobre cada punto siempre a la misma hora local, de modo que las observaciones de la Tierra pueden realizarse siempre en las mismas condiciones de iluminación solar. Esto es fundamental para poder seguir de forma extremadamente precisa posibles cambios en la superficie terrestre y en los mares.

Para poder recoger la mayor cantidad de información posible sobre la Tierra, analizando así la tierra, el agua, el hielo y la atmósfera, los satélites estaban equipados con diversos instrumentos realmente avanzados para la época: un radar altímetro de banda Ku, un radiómetro infrarrojo de cuatro canales capaz de medir la temperatura tanto de los mares como de las nubes, un analizador de microondas, un radar de apertura sintética (SAR) para la obtención de imágenes y un dispersómetro, es decir, un anemómetro.

Casquete polar
Gracias al ERS-2, pudimos observar la reducción de los casquetes polares.

El radiómetro ATSR-2 (Along Track Scanning Radiometer) también era capaz, entre otras cosas, de realizar mediciones relativas a la vegetación y la clorofila. Además, el ERS-2 también disponía de un GOME (Global Ozone Monitoring Experiment), es decir, un espectrómetro de absorción diseñado para estudiar la composición química de la atmósfera y, en particular, para medir el ozono atmosférico.

Una peculiaridad de estas dos misiones fue que los satélites se espaciaron un día, de modo que un día después del paso del ERS-1, también tuvo lugar el del ERS-2.

Estos satélites han revolucionado nuestro conocimiento

Gracias a la observación continua y constante de nuestro planeta, estos revolucionarios satélites han recopilado una increíble cantidad de datos sobre la disminución del hielo polar, los cambios en las superficies terrestres, el aumento del nivel del mar, el calentamiento de los océanos y la química atmosférica.

Obviamente la noción de cambio climático ya era conocida pero mucho menos conocida y comprendida que hoy. Precisamente gracias a estos satélites hemos tenido una prueba más clara de ello. Estas misiones nos han brindado conocimientos hasta ahora desconocidos al respecto y, por lo tanto, han brindado a los científicos datos que nos han ayudado a comprender el impacto que los humanos están teniendo en el planeta.

Los dos satélites gemelos también se han utilizado para monitorear algunos desastres naturales, como inundaciones graves y/o terremotos, incluso en las partes más remotas e inaccesibles de la Tierra.

Obviamente, dados los enormes objetivos y éxitos alcanzados por estas joyas de la tecnología, misiones posteriores como los satélites meteorológicos MetOp, la misión Envisat, pero también las misiones de investigación científica Earth Explorer, Copernicus Sentinel y muchas otras también se basaron en ellas.

Con los satélites ERS, se ha hecho evidente la necesidad de realizar observaciones rutinarias y constantes para poder contar eficazmente las variaciones que se producen.

La ESA también cuenta con un programa espacial, Heritage, que garantiza que se sigan utilizando datos de satélites inactivos, por lo que es muy probable que en un futuro próximo se realicen más descubrimientos gracias a ERS-2.