Las pirámides de Egipto se construyeron hace 4.700 años con un sistema mucho más avanzado de lo que se creía
Una investigación sobre la pirámide de Djoser plantea que un sistema de agua, pozos, cuerdas y una plataforma de madera pudo facilitar su construcción hace miles de años.

Levantar una de las milenarias pirámides de Egipto exigía mucho más que colocar una piedra sobre otra. En el caso de la pirámide de Djoser, en Saqqara, los constructores tuvieron que trabajar con unos 2,3 millones de bloques de caliza, cada uno de unos 300 kilos. Cómo consiguieron llevarlos hasta las distintas alturas sigue siendo una de las preguntas que rodean a estos espectaculares monumentos.
Un estudio publicado en Plos One propone ahora una posible respuesta. La investigación, dirigida por Xavier Landreau, científico de materiales y director ejecutivo del instituto Paleotechnic, ha relacionado varias estructuras de la localidad egipcia de Saqqara con un sistema hidráulico. La idea parte de una zanja de piedra caliza que mide 3 kilómetros y alcanza 20 metros de profundidad.
Una zanja de 3 kilómetros junto a la pirámide de Djoser
La pirámide de Djoser fue levantada hace unos 4.700 años como monumento funerario dedicado al rey Djoser. Se considera la más antigua de las siete pirámides monumentales de Egipto y la primera construida íntegramente con piedra labrada. Para su construcción se utilizaron unos 2,3 millones de bloques de piedra caliza, con un peso aproximado de 300 kilos por pieza.

La investigación presta especial atención al Gisr el-Mudir, una estructura rectangular de piedra de 360 por 620 metros. Sus muros alcanzan los 15 metros de altura. El equipo estudió y cartografió la cuenca hidrográfica situada aguas arriba y la vinculó con el recorrido del uadi Abusir, un cauce seco de carácter estacional situado al oeste de la meseta de Saqqara.
La forma en que fueron levantados los muros también encaja, según los investigadores, con una posible función hidráulica. Las distintas capas de piedra habrían permitido retener y conducir agua de forma parecida a una presa. El estudio compara esta configuración con Sadd el-Kafara, una estructura hidráulica del Imperio Antiguo.
El agua habría llegado hasta varios pozos
La propuesta comienza con la captación y el control del agua. El sistema habría permitido que los sedimentos de mayor tamaño quedaran atrás antes de que el caudal continuara hacia la zona de Djoser. El agua llegaría después al foso seco situado junto a la pirámide a través de un canal conocido como Trinchera Profunda.

Ese canal conecta al menos tres áreas subterráneas. Tras recorrerlas, el agua alcanzaría varios pozos. Para los investigadores, estos espacios son importantes porque podrían haber permitido transformar el movimiento del agua en un desplazamiento vertical capaz de transportar las piedras utilizadas durante las obras.
El mecanismo planteado es relativamente directo: una plataforma de madera flotaría dentro del pozo y estaría sujeta mediante cuerdas y poleas. Los bloques se colocarían sobre ella y la modificación del nivel del agua permitiría hacerla subir. Así, la carga podría ganar altura desde el interior de la estructura.
Un sistema hidráulico para subir los bloques
La hipótesis sitúa este mecanismo en el propio proceso constructivo de la pirámide. Al variar la cantidad de agua del pozo, la plataforma ascendería o descendería con la piedra encima. El sistema habría convertido de esta forma el movimiento vertical del agua en una herramienta para trasladar los bloques hacia niveles superiores.
El edif de piedra más antiguo del mundo, completamente conservado hasta nuestros días, es la Pirámide Escalonada de Djoser, ubicada en el pueblo egipcio de Saqqara. Fue construida por el arquitecto Imhotep como lugar de enterramiento para el faraón Djoser alrededor del 2650AC pic.twitter.com/zCf10mb5uU
— Mavica (@mavica81) December 25, 2024
La cuestión tiene especial importancia por las dimensiones de la obra. Djoser fue levantada con aproximadamente 2,3 millones de piezas de caliza y cada bloque pesaba alrededor de 300 kilos. Encontrar una forma de desplazar esas cargas a distintas alturas era, por tanto, uno de los principales problemas que debía resolver el proceso de construcción.

El estudio también recupera la importancia de la gran zanja excavada en la roca madre, que alcanza 3 kilómetros de longitud y hasta 20 metros de profundidad. Su función lleva siendo discutida desde 1930. Frente a las interpretaciones que la relacionaban con una cantera o con una finalidad monumental, la investigación publicada en Plos One plantea que pudo formar parte de un sistema destinado a gestionar agua y facilitar la elevación de los materiales.
Referencia de la noticia
Xavier Landreau, Guillaume Piton, Guillaume Morin, Pascal Bartout, Laurent Touchart, Christophe Giraud, Jean-Claude Barre, Cyrielle Guerin, Alexis Alibert, Charly Lallemand. (2024). On the possible use of hydraulic force to assist with building the step pyramid of saqqara.