Se ha creado un nuevo material que puede cambiar de color y textura, como un animal camuflado
En un laboratorio de California se ha creado una piel sintética capaz de "camuflarse". Las aplicaciones futuras son muy variadas para esta nueva tecnología que abre numerosas puertas.

En la Universidad de Stanford, California, el Dr. Siddharth Doshi y su equipo han creado un nuevo material con propiedades camaleónicas. De hecho, la inspiración para la investigación no provino de la piel de los camaleones, sino de la de los pulpos, animales con excelentes capacidades de camuflaje.
Más inteligentes de lo que comúnmente se cree, los pulpos también están equipados con cromatóforos, iridóforos y leucóforos, células controladas por el sistema nervioso central que les permiten cambiar el color y el brillo de su piel para imitar su entorno o incluso a otros animales.
La tecnología que imita esta cualidad aún no es tan perfecta como la creada en la naturaleza y tiene limitaciones, pero el camino ahora está abierto.
Un descubrimiento fortuito
El descubrimiento del equipo de Stanford fue prácticamente accidental. La técnica empleada en la investigación no es nueva; se utiliza desde hace tiempo en la fabricación de semiconductores y se denomina "litografía por haz de electrones".
Basado en el uso de un microscopio particular que emite electrones, en este caso se aplicó a una película de polímero, una capa muy fina de un material similar al plástico, capaz de absorber agua.
El resultado es una especie de “piel” flexible, capaz de cambiar de apariencia.
Fue posible observar este fenómeno sólo porque, por casualidad, se volvieron a analizar algunas muestras de “piel” utilizadas anteriormente y se descubrió que las áreas impactadas por el haz de electrones se comportaron de manera diferente a las áreas no impactadas.
Nanotecnología 3D controlable hasta la milmillonésima de metro
Excepcional en sí misma, esta tecnología también tiene la ventaja de ser extraordinariamente precisa, con una precisión de milmillonésimas de metro. El haz de electrones se puede controlar por completo: la duración de la emisión, su intensidad y la precisión de su ubicación son parámetros perfectamente definibles.

Uno de los primeros experimentos del equipo fue crear, a nanoescala, El Capitán, una gran formación rocosa encontrada en un acantilado del Parque Nacional Yosemite, sobre una película de polímero que parece completamente intacta a simple vista.
Una vez mojada la película, las partes impactadas por el haz de electrones se hincharon de manera diferente, por lo que la forma del dibujo invisible se levantó de la superficie creando un modelo tridimensional.
Utilizando el mismo principio, puedes crear infinitas variaciones de color, textura y opacidad.
Este proceso también es reversible y repetible gracias a un disolvente similar al alcohol que permite que la película vuelva a un estado perfectamente plano.
La aplicación práctica del descubrimiento
El proceso de cambiar los colores y texturas de la película todavía se hace manualmente por ahora, pero el objetivo es hacerlo automático y controlable por IA.
Esto permite diferentes tipos de aplicaciones en diferentes campos. En óptica, por ejemplo, es posible crear pantallas con prestaciones hasta ahora inimaginables o componentes para realidad aumentada.
Mark Brongersma, profesor de ciencia e ingeniería de materiales en la Universidad de Stanford.
En el campo de la investigación médica, se pueden disponer de dispositivos o patrones biomédicos que guíen el crecimiento celular.
En el campo de la seguridad gráfica, la escritura invisible, extremadamente difícil de replicar pero legible con herramientas específicas, puede utilizarse para evitar la falsificación de documentos, billetes y etiquetas.
Incluso cambios infinitesimales en las superficies se pueden utilizar para aumentar y disminuir la fricción, una aplicación útil en robótica.
De hecho, el descubrimiento es tan innovador que los campos de aplicación aún no están bien definidos por ahora.
Referencia de la noticia
Laura Castañón - New material changes color and texture like an octopus. Stanford University 2026