Descubren una grieta de 75 km bajo el Pacífico: una placa tectónica se está rompiendo frente a Canadá

Una enorme fractura de 75 kilómetros revela que la placa Juan de Fuca se está fragmentando bajo el Pacífico, frente a Canadá, mientras la subducción de Cascadia comienza a transformarse.

No estamos ante una grieta superficial de 75 km que se haya abierto ahora, sino ante la fracturación profunda de una placa oceánica.
No estamos ante una grieta superficial de 75 km que se haya abierto ahora, sino ante la fracturación profunda de una placa oceánica.

Bajo las aguas del Pacífico, frente a la costa de la isla de Vancuver, una enorme placa tectónica está empezando a romperse. Los científicos han identificado una factura de unos 75 kilómetros de longitud, y han podido observar con un detalle sin precedentes cómo una antigua estructura tectónica se está fragmentando mientras se hunde bajo Norteamérica.

El descubrimiento se encuentra en la zona de subducción de Cascadia, una de las regiones tectónicas más importantes y estudiadas del noroeste de América. Allí, la placa oceánica de Juan de Fuca y la pequeña placa o microplaca de Explorer se desplaza hacia el continente, introduciéndose progresivamente bajo la placa Norteamericana.

Una placa que se está rompiendo frente a Canadá

La zona donde se ha realizado el descubrimiento se encuentra frente a la isla de Vancouver, en la Columbia Británica canadiense, en el extremo norte de la zona de subducción de Cascadia.

La situación tectónica es especialmente compleja, porque la placa de Juan de Fuca es relativamente pequeña y forma parte de un sistema que también incluye las placas de Explorer y Gorda.

Todas ellas son restos de una antigua placa oceánica mucho mayor y que es conocida como Farallón, que comenzó a fragmentarse hace millones de años.

Hay que recordar que cuando una placa oceánica deja de poder hundirse con facilidad, las tensiones pueden acumularse y acabar provocando su fragmentación. Eso es precisamente lo que los investigadores creen estar observando ahora en el extremo norte de Cascadia.

La grieta tiene unos 75 kilómetros

Uno de los elementos más llamativos del estudio es una gran estructura de fractura que alcanza aproximadamente 75 kilómetros de longitud.

No es una gran grieta abierta en el fondo del océano que pueda observarse desde la superficie, sino que se encuentra en profundidad dentro de la estructura de la placa tectónica que está siendo empujada hacia el manto.

En algunas zonas la fracturación está más avanzada, mientras que en otras el proceso todavía se encuentra en una fase inicial. Incluso los investigadores han identificado un desplazamiento de varios kilómetros asociados a una de las estructuras de fractura.

Una especie de ecografía del interior de la Tierra

Para descubrir lo que está ocurriendo bajo el fondo marino, los científicos utilizaron técnicas de sísmica de reflexión durante la expedición CASIE21.

Un buque científico emitió ondas acústicas hacia el fondo oceánico, y estas ondas penetraron en el subsuelo y rebotaron al encontrar diferentes capas y estructuras geológicas.

Los sensores instalados detrás del barco registraron los ecos y permitieron reconstruir la arquitectura de las rocas que se encuentran bajo el lecho marino. En el experimento se utilizaron cables de varios kilómetros equipados con numerosos sensores, combinando estos datos con la información sísmica.

De esta manera, los investigadores pudieron obtener imágenes de la estructura de la placa a decenas de kilómetros de profundidad, con el resultado de una visión mucho mas detalladas de cómo se está deformando la placa de Juan de Fuca y su vecina Explorer.

¿Por qué se está rompiendo la palca?

La placa de Juan de Fuca es relativamente joven y se encuentra en una situación peculiar, ya que está siendo empujada hacia una zona donde debe hundirse bajo Norteamérica, pero al mismo tiempo existen grandes estructuras de fractura que atraviesan el sistema.

Los movimientos relativos entre los distintos bloques concentran esfuerzos a lo largo de estas fallas, lo que puede favorecer que la placa termine fragmentándose.