El efecto Coriolis hace girar el mundo: la clave de huracanes y corrientes de aire

Huracanes, borrascas y corrientes oceánicas tienen algo en común: todos están condicionados por el efecto Coriolis, una fuerza invisible creada por la rotación constante de la Tierra.

Analizamos en qué consiste el efecto Coriolis y cómo condiciona a ciertos sistemas atmosféricos y oceánicos de la Tierra.
Analizamos en qué consiste el efecto Coriolis y cómo condiciona a ciertos sistemas atmosféricos y oceánicos de la Tierra.

Hay fuerzas de la naturaleza que pueden verse fácilmente como una ola rompiendo, un tornado avanzando o una tormenta descargando lluvia.

Pero existen otras completamente invisibles que, aun así, condicionan el funcionamiento entero del planeta. Una de las más importantes es el efecto Coriolis, responsable de que huracanes, borrascas y corrientes atmosféricas giren de forma distinta según el lugar del mundo donde se formen.

La Tierra gira y eso es lo que lo cambia todo

Nuestro planeta gira de forma constante sobre su eje y completa una vuelta cada 24 horas. Aunque desde la superficie no percibimos ese movimiento, en realidad estamos viajando junto a la Tierra a velocidades de cientos e incluso miles de kilómetros por hora según la latitud.

Ese movimiento continuo tiene consecuencias directas sobre todo lo que se desplaza a gran escala sobre el planeta. Por ejemplo, cuando una masa de aire, una corriente oceánica, un avión o una tormenta tropical recorren largas distancias, no lo hacen sobre una superficie inmóvil, sino sobre una esfera en rotación.

La forma más sencilla de entenderlo: el ejemplo de una pelota en un balancín

Para explicar el efecto Coriolis, los meteorólogos y físicos suelen utilizar un ejemplo muy visual. Imagina un balancín girando lentamente con dos personas situadas en extremos opuestos y una de ellas lanza una pelota intentando que llegue directamente a la otra.

Si observamos la escena desde fuera, la pelota se desplaza prácticamente en línea recta pero para las personas que están sobre el tiovivo, la trayectoria parece curvarse y desviarse hacia un lado.

La pelota no cambia realmente de dirección por sí sola. Lo que ocurre es que el suelo bajo ella, el propio balancín, continúa moviéndose, mientras la pelota avanza. Esa diferencia entre el movimiento del objeto y el de la superficie sobre la que se observa es exactamente la base del efecto Coriolis en la Tierra.

¿Por qué los huracanes giran?

El efecto Coriolis es especialmente visible en los grandes sistemas atmosféricos. Por un lado, en el hemisferio norte las borrascas giran en sentido antihorario y los anticiclones en sentido horario, mientras que en el hemisferio sur las bajas presiones giran en sentido horario y los anticiclones en sentido antihorario

Todo esto es consecuencia directa de la rotación terrestre, y sin el efecto Coriolis los huracanes no adquirirían esa forma tan característica de espiral.

El ingrediente que organiza los sistemas tropicales

Cuando una masa de aire caliente asciende, como ocurre en una tormenta tropical, se genera una zona de baja presión y el aire circundante intenta ocupar ese vacío, pero el efecto Coriolis desvía ese movimiento.

En ese momento comienza a generar rotación, y cuanto más grande es el sistema más evidente resulta el efecto y más organizada se vuelve la circulación. Es por eso los huracanes presentan estructuras tan definidas vistas desde el espacio.