La ciencia tras las lluvias extremas: el Mediterráneo como gasolina de tormentas muy intensas

El cambio climático está provocando que haya un mayor combustible disponible para que los episodios tormentosos puedan ser más extremos en la Península Ibérica: analizamos el papel que juega el mar Mediterráneo.

El calentamiento marino es un combustible potencial para los episodios tormentosos extremos
El calentamiento marino es un combustible potencial para los episodios tormentosos extremos

La cuenca occidental del Mediterráneo ya registró en el mes de julio temperaturas superficiales récord, y ha mantenido durante el mes de agosto una intensa ola de calor marina. Entre otros valores, destacan los 33 ºC medidos en la boya de Puertos del Estado en Dragonera, Mallorca, hace unas semanas.

El calentamiento global de origen antropogénico ha aportado aproximadamente 2 ºC a esta ola de calor marina, según un estudio de atribución que está actualmente pendiente de revisión por pares.

Un Mediterráneo muy cálido aporta gasolina de primera a las tormentas

Varios ingredientes deben coincidir para que se forme una tormenta extrema: aire húmedo en capas bajas, una divergencia en capas altas que favorezca el ascenso de este aire húmedo desde la superficie, inestabilidad atmosférica con aire más frío en altura y suficiente cizalladura (el cambio de la intensidad y dirección del viento con la altura), para que una tormenta se pueda organizar y fortalecer.

Nuestra variada orografía y las convergencias locales que provoca sobre las masas de aire pueden proporcionar en muchos casos el empujón inicial de un episodio tormentoso: el aire en superficie se ve obligado a ascender al toparse con una montaña. En su ascenso se enfría y se condensa, formando nubes que favorecidas por aire frío en altura desencadenan precipitaciones que pueden ser en ocasiones extremas.

Las tormentas son episodios convectivos en los que el mecanismo de convección funciona como una burbuja de aire cálido que va ascendiendo al estar más cálido que el aire que la rodea. Esta diferencia de temperatura entre la burbuja y su entorno, le permite ascender hasta que su temperatura se iguale a la temperatura del aire que la rodea o se enfríe más.

El hecho de que el Mediterráneo se encuentre a unas temperaturas muy elevadas, incrementa la humedad en capas bajas de la atmósfera, favoreciendo la inestabilidad atmosférica necesaria para desencadenar fenómenos tormentosos y se convierte en un combustible potencial. Por cada grado más cálido, la atmósfera puede contener un 7% más de vapor de agua.

Cuando el viento conecta la masa de agua marina con el sistema tormentoso, puede incluso aportar más vapor y más energía a estos episodios. Los mecanismos que se dan dentro de las nubes, como corrientes de aire ascendentes y liberación de calor, pueden amplificar todavía más la lluvia que caiga, la formación de granizo de mayor tamaño y las rachas de viento muy fuertes.

Tres episodios de tiempo extremo recientes en el Mediterráneo occidental

Varios episodios convectivos extremos han sido registrados en el Mediterráneo occidental en los últimos años, pero son tres los que han sido analizados mediante estudios de atribución científica que investigan su relación con el cambio climático.

  • El derecho con fuertes vientos en línea recta durante varias horas recorriendo centenares de kilómetros en Córcega el 18 de agosto de 2022, dejando rachas de hasta 224 km/h. En un clima preindustrial no hubiera llegado a formarse, y este fue el primer trabajo que evidencia que el cambio climático puede colaborar en eventos convectivos extremos.
  • La ola de calor marina con una anomalía media de más de 3 ºC durante 3 semanas reforzó la inestabilidad en el evento de granizo gigante de 12 cm registrado en Girona en agosto de 2022. La tormenta podría haberse formado sin aquella ola de calor y bajo condiciones preindustriales, pero el entorno era menos propicio para desarrollar granizo gigante.
  • Las simulaciones a un kilómetro de resolución indican que el calentamiento antropogénico aumentó un 21 % la lluvia acumulada en 6 horas, un 55 % la superficie que superó los 180 l/m² y un 19 % el volumen precipitado en la cuenca del Júcar durante la dana que provocó inundaciones catastróficas en Valencia y otras provincias en octubre de 2024. El estudio de atribución indica que el calentamiento global amplificó la dinámica interna de la tormenta y aunque el cambio climático no originó la tormenta, sí agravó sus efectos.

¿Aumentará la frecuencia de los episodios tormentosos extremos?

Actualmente no se puede afirmar que las tormentas en el Mediterráneo sean ahora más frecuentes, puesto que las series de observaciones del granizo y viento convectivo son todavía cortas e irregulares, y estos fenómenos son muy pequeños para el estudio a través de muchos modelos climáticos.

No obstante, la región mediterránea puede volverse más seca y, a su vez, sufrir episodios de precipitación más intensos en algunas épocas del año. Esto no asegura que las danas vayan a ser más frecuentes, pero sí que al formarse se verán favorecidas por un Mediterráneo más cálido y una atmósfera más húmeda con mayor potencial.

Una mayor inestabilidad atmosférica también favorece las corrientes ascendentes dentro de una nube que son capaces de sostener y facilitar la formación de piedras de granizo más grandes, mientras que un nivel de enfriamiento más alto puede derretir más el granizo pequeño.

Las consecuencias de una tormenta no sólo dependen de su intensidad y virulencia, sino también del lugar dónde cae la lluvia, el relieve, el estado del suelo, la ocupación de barrancos y zonas inundables, los avisos y la exposición de la población. De nosotros depende estar más preparados frente a los episodios extremos.

Las tormentas registradas en la península durante esta segunda quincena del mes de agosto se han producido con un Mediterráneo que se encuentra excepcionalmente cálido y que puede suministrar humedad adicional, pero deberá realizarse un análisis profundo con observaciones y simulaciones para saber cuánto se han visto reforzadas estas tormentas por el Mediterráneo.

Referencia de la noticia

WWA. (2026). Climate change is driving unprecedented European ocean temperatures, with severe impacts for marine life.
IPCC. (2023). Sixth Assessment Report.
González Alemán, J.J., et al.,. (2023). Anthropogenic Warming Had a Crucial Role in Triggering the Historic and Destructive Mediterranean Derecho in Summer 2022.
Calvo Sancho, C et al,.. (2024). Giant hail in Spain, was it climate change?.
Calvo-Sancho, C., Díaz-Fernández, J., González-Alemán, J.J. et al.. (2026). Human-induced climate change amplification on storm dynamics in Valencia’s 2024 catastrophic flash flood. Nat Commun 17, 1492.