La historia real de James Stagg, el meteorólogo que convenció a Eisenhower de retrasar el Día D

La película Tiempo de victoria recupera la historia del meteorólogo que se enfrentó a la presión de Eisenhower en las horas previas al Día D. Su pronóstico sobre el Atlántico terminó condicionando una decisión histórica para las fuerzas aliadas.

Tropas estadounidenses desembarcan a través del fuerte oleaje en la playa de Omaha, 6 de junio de 1944. Jefe de Fotografía (CPHoM) Robert F. Sargent. Dominio público.
Tropas estadounidenses desembarcan a través del fuerte oleaje en la playa de Omaha, 6 de junio de 1944. Jefe de Fotografía (CPHoM) Robert F. Sargent. Dominio público.

El 4 de junio de 1944, cuando miles de soldados esperaban embarcar hacia la Normandía ocupada, un meteorólogo tuvo que convencer a Eisenhower de aplazar la operación. Su pronóstico sobre una tormenta cambió el calendario del Día D y, posiblemente, su resultado en la Segunda Guerra Mundial.

Como ahora se ha desvelado para el gran público el estreno mundial de la película “Tiempo de victoria”, el Día D estaba previsto inicialmente para el 5 de junio de 1944. Todo estaba preparado para poner en marcha la Operación Overlord, la gigantesca ofensiva aliada destinada a abrir un frente en Europa occidental contra la Alemania nazi.

Había miles de soldados concentrados en el sur de Inglaterra, cientos de barcos esperando para cruzar el canal de la Mancha y miles de aviones listos para participar en la operación. Pero había algo que ningún plan militar podía controlar: la meteorología.

Una invasión que necesitaba al tiempo de su lado

En aquel momento, la persona que debía interpretar las señales de la atmósfera para los máximos responsables aliados era el escocés James Martin Stagg, miembro de la Oficina Meteorológica Británica (Met Office) y Jefe Meteorológico del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada (SHAEF) en el noroeste de Europa, cuyo comandante era el presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower.

James Martin Stagg, miembro de la Met Office y Jefe Meteorológico del SHAEF durante el conocido como Día D.
James Martin Stagg, miembro de la Met Office y Jefe Meteorológico del SHAEF durante el conocido como Día D.

Su misión consistía en coordinar los pronósticos elaborados por equipos británicos, estadounidenses y de la Royal Navy y proporcionar a Eisenhower la información necesaria para decidir cuándo atacar.

Las condiciones meteorológicas exigidas para el desembarco eran extraordinariamente precisas. Los aliados necesitaban una combinación de luna llena, marea baja, poca nubosidad, vientos débiles y mar relativamente tranquilo. La luna facilitaría las operaciones aéreas nocturnas y la marea baja permitiría localizar los obstáculos y minas instalados por los alemanes en las playas.

El problema era que a comienzos de junio de 1944 el Atlántico estaba especialmente inestable. Varias perturbaciones y sistemas frontales avanzaban hacia Europa, haciendo que las predicciones fueran mucho más complicadas de lo habitual.

Una decisión histórica

El 3 de junio llegaron nuevas observaciones meteorológicas que alertaron a los especialistas de la aproximación de una tormenta. Al día siguiente, las previsiones apuntaban a vientos fuertes, nubosidad baja y unas condiciones incompatibles con buena parte de las operaciones previstas. Stagg tuvo entonces que transmitir una noticia que ningún comandante quería escuchar: el 5 de junio no ofrecía una ventana meteorológica adecuada.

Restos de un búnker de la Segunda Guerra Mundial en la playa de Utah, en Normandía, Francia.
Restos de un búnker de la Segunda Guerra Mundial en la playa de Utah, en Normandía, Francia.

La decisión no era sencilla. Retrasar el desembarco suponía alterar un gigantesco dispositivo militar y aumentar el riesgo de que los alemanes descubrieran que la operación estaba a punto de producirse. Además, las fechas posibles estaban limitadas por la combinación de mareas y fases lunares.

Sin embargo, Eisenhower decidió aplazarla durante 24 horas. El desembarco pasaría así del 5 al 6 de junio de 1944.

La predicción de Stagg no se basaba únicamente en su propio criterio. Los equipos meteorológicos aliados trabajaban con diferentes métodos y llegaron a mantener discrepancias importantes. La clave estuvo en reunir observaciones procedentes de distintos puntos del Atlántico y del Reino Unido para determinar cómo evolucionaría el sistema de bajas presiones. Y entonces apareció una pequeña ventana de esperanza.

El pronóstico que permitió lanzar el Día D

Durante la tarde y la noche del 4 de junio, los meteorólogos detectaron señales de que, después del paso del frente, podría producirse una breve mejoría durante el 6 de junio. No se trataba de unas condiciones perfectas. Eran, en palabras de la meteorología militar, unas condiciones marginales, pero suficientes para intentar la operación.

Mapa de análisis meteorológico de superficie que muestra los frentes meteorológicos del 5 de junio de 1944.
Mapa de análisis meteorológico de superficie que muestra los frentes meteorológicos del 5 de junio de 1944.

Stagg presentó esa previsión a Eisenhower. Y el comandante supremo aliado decidió asumir el riesgo: en la madrugada del 6 de junio comenzó finalmente la invasión. Más de 160.000 soldados aliados desembarcaron en las costas de Normandía, apoyados por más de 5.000 barcos y alrededor de 13.000 aeronaves.

La meteorología tampoco fue perfecta ese día. Hubo nubosidad, viento y unas condiciones marítimas difíciles. Pero la breve mejoría prevista permitió poner en marcha una operación que habría sido mucho más complicada, o incluso inviable, con el temporal que había obligado a retrasarla.

James Stagg, el hombre detrás del pronóstico

La presión sobre el meteorólogo fue enorme. En su diario de aquellos días Stagg dejó constancia de la tensión que soportaba. El Met Office conserva sus anotaciones y documentos relacionados con aquellas jornadas, incluido el diario de 1944. En una de sus páginas escribió que comenzaba a sentirse "rather stunned" (bastante aturdido) y que todo aquello era una pesadilla.

Después de la guerra, Stagg continuó trabajando en el Met Office, donde ocupó el cargo de director de Servicios hasta 1960. También recibió reconocimientos por su trabajo durante la guerra y, posteriormente, presidió la Royal Meteorological Society. Murió en 1975.

Su papel quedó asociado para siempre a una de las decisiones más importantes de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, cuando posteriormente se estudió qué habría ocurrido si la invasión se hubiera retrasado hasta las siguientes mareas disponibles, Stagg advirtió que los aliados podrían haberse encontrado con uno de los peores temporales del Canal de la Mancha en décadas. Eisenhower dejó entonces una frase manuscrita sobre el informe meteorológico: agradecía a los "dioses de la guerra" que hubieran atacado cuando lo hicieron.

Referencia de la noticia

González Herrero, S. (2016). El día D: La predicción meteorológica más importante de la historia.