Ni aire acondicionado ni electricidad: el mecanismo de hace 2.000 años que enfría casas en pleno desierto

Mucho antes de que existieran el aire acondicionado o los ventiladores eléctricos, una ingeniosa solución arquitectónica ya permitía soportar temperaturas extremas en pleno desierto. Dos mil años después, este sistema vuelve a despertar el interés por su eficiencia y sostenibilidad.

Vista panorámica de las torres de viento en la ciudad de Yazd, Irán.
Vista panorámica de las torres de viento en la ciudad de Yazd, Irán.

Durante siglos, las civilizaciones que habitaron algunos de los entornos más extremos del planeta aprendieron a convivir con el calor utilizando únicamente el conocimiento del clima, los materiales disponibles y un extraordinario ingenio arquitectónico.

Hoy, mientras el consumo eléctrico asociado al aire acondicionado continúa aumentando ante olas de calor cada vez más intensas, largas y recurrentes, arquitectos e ingenieros vuelven la mirada hacia una antigua tecnología que lleva siglos demostrando su eficacia.

Hablamos del badgir (en persa), también conocido como torre del viento o captador de viento. Se trata de un sistema de refrigeración natural desarrollado hace más de dos milenios, siglos antes del nacimiento de la electricidad, que todavía sigue funcionando en algunas de las regiones más cálidas del mundo, como por ejemplo el sur de Irán, donde en verano fácilmente pueden superarse los 50 °C.

El ingenioso invento que refresca las viviendas sin gastar energía

El badgir fue ampliamente utilizado en la antigua Persia, la actual República Islámica de Irán. Hoy pueden observarse algunos de sus mejores ejemplos en ciudades como Yazd, enclavada entre dos desiertos. Allí, estas altas torres sobresalen de los tejados y actúan como auténticos captadores del viento.

Su funcionamiento se basa únicamente en las leyes de la física y en un inteligente aprovechamiento del viento, la diferencia de temperaturas y la arquitectura del edificio. Lo hace así: cuando la brisa entra por las aberturas superiores, el aire es conducido hacia el interior de la vivienda mediante conductos verticales.

Al mismo tiempo, el aire caliente acumulado en el interior asciende y sale al exterior gracias al llamado "efecto chimenea". El resultado es una circulación constante que reduce la sensación térmica sin necesidad de motores, compresores ni consumo eléctrico.

En muchos edificios tradicionales, este sistema se combinaba además con estanques, depósitos de agua o galerías subterráneas. Al pasar sobre superficies más frías o ligeramente húmedas, el aire perdía parte de su calor mediante enfriamiento evaporativo antes de distribuirse por las habitaciones. En condiciones de clima seco, esta estrategia puede reducir de forma muy significativa la temperatura interior.

Una tecnología adaptada al clima del desierto

El éxito del badgir no depende únicamente de la torre. La arquitectura tradicional de estas viviendas estaba cuidadosamente diseñada para combatir el calor, empezando por los materiales de construcción.

Un badgir en una casa de arquitectura tradicional árabe.
Un badgir en una casa de arquitectura tradicional árabe.

Las casas solían levantarse a base de con gruesos muros de adobe o ladrillo, materiales con una gran inercia térmica capaces de absorber calor durante el día y liberarlo lentamente por la noche. Además, los patios interiores, las pequeñas ventanas y la orientación del edificio ayudaban a minimizar la incidencia directa del sol.

Todo el conjunto funcionaba como un sistema pasivo de climatización, aprovechando los recursos naturales disponibles mucho antes de posteriores revoluciones tecnológicas.

¿Puede sustituir al aire acondicionado moderno?

Aquí la respuesta depende del clima. Los badgir ofrecen un rendimiento excelente en regiones cálidas y secas, donde existe una gran diferencia entre las temperaturas diurnas y nocturnas y la humedad ambiental es baja. En esas condiciones, la ventilación natural y el enfriamiento evaporativo resultan especialmente eficaces.

En este lujoso resort en Dubai se han incorporado torres de captación de viento como solución climática.
En este lujoso resort en Dubai se han incorporado torres de captación de viento como solución climática.

Sin embargo, su rendimiento disminuye en climas tropicales o muy húmedos, donde el aire ya contiene una elevada cantidad de vapor de agua y la evaporación apenas consigue enfriarlo.

Por ello, los expertos no plantean estas torres como un sustituto universal del aire acondicionado, sino como una solución complementaria que puede reducir notablemente la demanda energética de los edificios actuales en determinadas circunstancias.

Una idea milenaria revisionada

El badgir no es solo una curiosidad histórica. Actualmente, está inspirando numerosos proyectos de arquitectura bioclimática y, tanto universidades como especialistas, investigan cómo adaptar este mecanismo ancestral a edificios contemporáneos con el objetivo de disminuir el consumo energético y las emisiones de carbono.

Y es que, en un contexto en el que la refrigeración representa una parte importante del consumo eléctrico mundial durante el verano, cualquier tecnología capaz de reducir esa dependencia resulta valiosa.

De hecho, los principios del badgir se han incorporado ya a edificios públicos, centros educativos y oficinas mediante torres de ventilación modernas que aprovechan el viento y la ventilación cruzada para mejorar el confort térmico sin recurrir constantemente a sistemas mecánicos.

Referencia de la noticia

Ortego Fernández, I. (2020). Torres de viento: Técnicas pasivas de refrigeración.