Persianas, horarios adaptados y siesta: Europa mira a España para aprender a convivir con el calor extremo
Tras un mes de junio con temperaturas de récord en Europa, la adaptación de la sociedad al calentamiento global es más que actual que nunca. Jornada continua, siesta, refugios climáticos... Los españoles entran ahora en el debate público.

España se cita con frecuencia como ejemplo paradigmático, y no solo por su clima cálido. El país lleva mucho tiempo sufriendo episodios de calor extremo, lo que le ha obligado a adaptarse al cambio climático. Horarios laborales ajustados, refugios y permisos relacionados con el clima, terrazas cerradas... España lleva tiempo implementando numerosas medidas para proteger a los trabajadores.
Mientras una ola de calor histórica acaba de azotar a Francia y está pulverizando récords en Centroeuropa en este final de junio, el debate sobre las condiciones de trabajo se ha relanzado y los líderes políticos europeos aumentan el número de referencias a lo que sucede al sur de los Pirineos.
Tanto es así que, para afrontar el horno, el ministro de Trabajo de Francia, Jean-Pierre Farandou, habló recientemente, ante el micrófono de RMC, del modelo de adaptación español, creyendo que es "interesante mirar en países donde histórica y culturalmente hay una adaptación de horarios, como el sur de España". “Es posible que eventualmente tengamos que hacer como ellos”, sugirió.
Horarios adaptados y siesta en las horas de más calor
Desde principios de los años 2000, las autoridades españolas han puesto en marcha un plan nacional contra las temperaturas extremas que se activa automáticamente cada año entre mayo y septiembre, según las previsiones meteorológicas. “Cada vez hace más calor, más temprano y sin avisar, pero sabemos cómo reaccionar”, dice un madrileño en TF1.
La jornada laboral intensiva permite a los trabajadores comenzar y terminar su jornada más temprano sin necesidad de tomar descansos prolongados. Generalmente, la jornada comienza alrededor de las 7 u 8 de la mañana y finaliza alrededor de las 2 o 3 de la tarde. Los negocios suelen cerrar entre las 2 y las 5 de la tarde, para reabrir bien entrada la tarde.

“Cada vez era más insoportable; a menudo nos sentíamos mareados, e incluso un empleado se desmayó un día”, declaró a Reporterre Jonathan Urbina González, jardinero que se encarga del mantenimiento de zonas verdes en la ciudad de Madrid. Su jornada laboral se ha modificado desde hace más de una década, pasando de principios de mayo a mediados de septiembre.
Un permiso climático para proteger a los trabajadores
Según TF1, alrededor del 60% de las empresas españolas adoptan esta operación a partir de junio. Un empleado entrevistado por el canal explica: "Es fantástico tener este horario, nos permite volver a casa a las 15 horas y descansar durante las horas más calurosas. Desde que adoptamos esta medida, no hemos observado ninguna caída en las ventas ni en la productividad". Tras las inundaciones de la dana de octubre 2024, el gobierno español introdujo una "licencia climática" de cuatro días, que permite a los empleados abandonar el trabajo sin pérdida de salario durante los fenómenos extremos.
La siesta es una tradición muy antigua en la Península Ibérica. Entre las 2 p.m. y las 5 p.m., oficialmente, se puede descansar. Eso sí, no todo el mundo sigue esta tradición: sólo el 16% de los españoles dice echar una siesta todos los días, mientras que el 58% nunca la practica. Pero este ritmo diferente al del norte de Europa (cena a las 22 horas, acostarse después de medianoche, siesta por la tarde) es el resultado de un estilo de vida nocturno.
De hecho, el 63% de los españoles se acuesta entre las 23 y las 23 horas. y la 1 de la madrugada, madrugando como el resto de Europa. El descanso posprandial sirve, para algunos, para paliar la falta de sueño, y para dar fuerzas para afrontar el final del día.
Metro con aire acondicionado, sistemas de nebulización y refugios climáticos
La adaptación también implica la planificación de las ciudades. En Madrid, el metro casi en su totalidad tiene aire acondicionado y los residentes pueden acudir a "refugios climáticos", según el HuffPost. Se trata de edificios públicos o espacios frescos, de acceso gratuito, donde todo el mundo puede acudir y protegerse de las temperaturas más altas.
Si estáis en Madrid, el Círculo de Bellas Artes ha abierto este año también el refugio climático, un sitio fresco y lleno de plantas en el que cualquiera puede estar gratis y hay sitios para leer, libros, juegos de mesa, mesas amplias y hasta hamacas. A mí me flipa pic.twitter.com/iUI2t9sSZA
— Joseju (@Josejusejo) August 1, 2025
En varios barrios de la capital española se instalan nebulizadores ante el primer fuerte calor. En el sector de la hostelería, un cambio normativo también prevé el cierre de las terrazas cuando no tengan suficiente sombra en caso de calor extremo. Para que las ciudades sean más frescas, las fachadas también suelen estar encaladas para reflejar los rayos del sol. ¡Son muchas ideas en las que otros países europeos pueden inspirarse!