El efecto Purkinje en el eclipse solar: por qué el rojo y el azul cambiarán de color durante la fase de totalidad
Durante el eclipse solar total del 12 de agosto no solo se apagará el cielo: también cambiará la forma en que tus ojos perciben el mundo. ¿Por qué los rojos se oscurecerán y los verdes parecerán brillar?

Quienes tengan la suerte de presenciar el eclipse solar total del próximo 12 de agosto no solo verán cómo el día se convierte en noche durante unos minutos, también observarán un cambio sorprendente en el paisaje: los objetos rojos parecerán oscurecerse casi hasta el negro, mientras que los verdes y azules adquirirán un brillo inusual.
No se trata de una ilusión provocada por el eclipse, sino de un fenómeno conocido como efecto Purkinje, una respuesta natural del ojo humano cuando la luz disminuye de forma brusca.
¿Qué es el efecto Purkinje?
El efecto Purkinje es un fenómeno fisiológico que se produce cuando el ojo humano pasa de condiciones de mucha luz a una iluminación muy tenue. En ese proceso cambia la forma en que trabaja la retina y, con ello, la manera en la que percibimos los colores.
Con luz abundante, la visión depende principalmente de los conos, unas células especializadas en distinguir los colores y los detalles. Sin embargo, cuando la iluminación disminuye de forma brusca, como sucede durante un eclipse total, los bastones pasan a desempeñar el papel principal. Estas células son mucho más sensibles a la oscuridad, aunque no distinguen los colores con la misma precisión.
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— VOSTspain (@vostSPAIN) August 9, 2026
️ Cuando la luz cae de golpe durante el eclipse, el ojo pierde sensibilidad al rojo es el efecto Purkinje. Al volante baja el contraste y distinguir detalles cuesta más. Luces encendidas y máxima atención. pic.twitter.com/pe1vkSOtIi
Como consecuencia, la sensibilidad del ojo se desplaza hacia las longitudes de onda más cortas. Los colores verdes y azules destacan más, mientras que los rojos, naranjas y amarillos pierden intensidad.
Así cambiarán los colores durante la totalidad
La totalidad apenas dura unos minutos, pero será suficiente para que el paisaje adquiera un aspecto completamente diferente. Los objetos de color rojo, como una camiseta, una flor o un coche, pueden llegar a verse muy oscuros, casi negros. En cambio, las superficies verdes o azuladas parecerán mucho más luminosas, hasta el punto de dar la sensación de emitir un brillo casi fluorescente.

Si dos personas visten prendas de colores distintos, el contraste será muy llamativo. Una camiseta verde intenso destacará visualmente mucho más que una roja, que parecerá apagada pese a recibir exactamente la misma luz. Este cambio no se debe a que los objetos modifiquen realmente su color, sino a la forma en que la retina procesa la escasa iluminación durante esos instantes.
Solo será visible en la franja de totalidad
El efecto Purkinje no podrá apreciarse con la misma intensidad en todas las zonas desde las que se observe el eclipse. Solo será claramente visible dentro de la franja de totalidad, donde la Luna cubrirá completamente el Sol y la luz ambiental disminuirá de forma drástica.
En los lugares donde el eclipse sea parcial, aunque el cielo se oscurezca, la retina seguirá funcionando principalmente con los conos, por lo que el cambio en la percepción de los colores será mucho menos evidente.
Un fenómeno que demuestra cómo funciona nuestra visión
El efecto Purkinje también puede observarse al anochecer, cuando las flores rojas parecen perder intensidad antes que las azules o las violetas. La diferencia es que durante un eclipse este proceso ocurre en cuestión de minutos, debido a la rápida caída de la iluminación.

No obstante, es importante recordar que solo es seguro retirar las gafas homologadas durante la totalidad y únicamente si el observador se encuentra dentro de la franja donde el Sol queda completamente oculto por la Luna. En cualquier otra fase del eclipse, la observación directa del Sol debe hacerse siempre con filtros certificados.
Además de la espectacular corona solar, el eclipse del 12 de agosto permitirá contemplar uno de los efectos más curiosos de la fisiología humana, ya que durante unos minutos, será nuestro propio cerebro el que transforme los colores del paisaje.