El Observatorio Europeo Austral pide que se limite el número de satélites en órbita por el bien de la astronomía
En respuesta a los numerosos proyectos de megaconstelaciones de satélites que orbitan la Tierra, el Observatorio Europeo Austral ha solicitado que se establezca un límite para preservar las observaciones astronómicas desde la superficie de nuestro planeta.

Si bien se podrían lanzar aproximadamente 1,7 millones de satélites orbitando la Tierra —la mayoría pertenecientes a SpaceX— los investigadores del Observatorio Europeo Austral (ESO) advierten sobre la amenaza que representan para la astronomía y proponen limitar su número.
Cada vez más satélites
Hace apenas una década, el creciente número de satélites en órbita terrestre no era una preocupación importante. Sin embargo, a partir de 2019, los sucesivos despliegues de la constelación Starlink aceleraron drásticamente el aumento de satélites.
Actualmente, hay más de 14.000 satélites activos en órbita alrededor de nuestro planeta, en comparación con solo 2.000 antes de 2019. A esta cifra ya significativa hay que añadir unos 32.000 fragmentos de basura espacial y dispositivos inactivos que también orbitan sobre nuestras cabezas cada día.
Visualization of Starlink satellites orbiting Earth pic.twitter.com/2zpzpR1QNj
— Black Hole (@konstructivizm) July 9, 2026
Por si fuera poco, en los próximos años podrían lanzarse al espacio aproximadamente 1,7 millones de satélites adicionales, incluyendo un millón de satélites solo de SpaceX. Este millón de satélites se utilizaría para la Inteligencia Artificial, funcionando como servidores en órbita alrededor de nuestro planeta.
Otros ejemplos incluyen las constelaciones chinas CTC-1 y CTC-2, que planean lanzar cerca de 100.000 satélites cada una, y el proyecto Cinnamon de E-Space, que planea lanzar algo más de 450.000 satélites adicionales para crear una red espacial global que conecte miles de millones de dispositivos en línea.
Un límite necesario
Si bien estos cientos de miles de satélites se encuentran actualmente solo en la fase de planificación, podrían lanzarse a órbita en los próximos años, lo que supondría un gran problema para la astronomía. De hecho, un satélite iluminado por el Sol brilla más que una galaxia distante.
Así, además de que la mayoría de estos satélites serán visibles a simple vista, dificultando nuestra apreciación del cielo nocturno, un satélite que cruza el campo de visión de un telescopio crea una estela que oculta todo lo que hay detrás. La situación ya es problemática para muchos telescopios con "solo" 14.000 satélites activos en órbita, por lo que es fácil imaginar las consecuencias con 1,7 millones de objetos adicionales.
#PPOD: One Hour of Satellites ️
— The SETI Institute (@SETIInstitute) July 3, 2026
This image shows #satellites crossing the night sky above the northern #Atacama Desert in Chile over just one hour. It is a stack of a time-lapse video taken on 15 October 2025 about two hours after sunset. A few streaks are caused by planes and pic.twitter.com/DXrHQlh34n
Según cálculos del Observatorio Europeo Austral (ESO), el Very Large Telescope perdería hasta un 28 % de su campo de visión dos horas después del anochecer en esta situación. El Observatorio Vera C. Rubin sufriría aún más, con imágenes inutilizables durante varias horas cada noche.
Todo esto sin considerar otro ambicioso proyecto de la empresa estadounidense Reflect Orbital, que planea desplegar enormes espejos en órbita que reflejarían la luz solar de vuelta a la Tierra por la noche. Si los 50.000 espejos previstos para 2035 se despliegan, ¡el cielo nocturno se volvería de tres a cuatro veces más brillante!
Es crucial que este problema se aborde con seriedad y a nivel global. Si el organismo regulador estadounidense responsable de aprobar o rechazar los proyectos mencionados decide no seguir adelante, no se debe permitir que empresas de otros países, como China, tomen el relevo.
La proliferación de satélites representa, sin duda, una amenaza existencial para la astronomía óptica, pero sus consecuencias van mucho más allá. Además de interrumpir las observaciones telescópicas, estas megaconstelaciones también afectan el sueño, los ecosistemas e incluso la calidad del aire, especialmente durante los lanzamientos de cohetes.
Referencia de la noticia
Nassim Chentouf. (2026). SpaceX veut un million de satellites en orbite pour son IA : l'astronomie mondiale réclame une limite d'urgence.