¿Un océano vivo bajo el hielo? Lo qué revelan nuevos estudios sobre Europa, la principal luna de Júpiter

Nuevos estudios indican que los nutrientes presentes en la superficie de Europa podrían llegar al océano subterráneo, lo que refuerza la hipótesis de un entorno propicio para la vida.

El estudio analiza cómo los procesos dentro de la corteza helada de Europa pueden entregar nutrientes esenciales al océano subterráneo, aumentando su potencial de habitabilidad.
El estudio analiza cómo los procesos dentro de la corteza helada de Europa pueden entregar nutrientes esenciales al océano subterráneo, aumentando su potencial de habitabilidad.

Europa, una de las lunas más grandes de Júpiter, ha sido objeto de intensa atención científica durante varias décadas debido a la fuerte evidencia de que alberga un océano global de agua líquida debajo de una gruesa corteza de hielo, que posiblemente contiene más agua que todos los océanos de la Tierra juntos.

Este océano, aislado de la luz solar, plantea una de las preguntas más fascinantes de la exploración espacial: ¿podría existir vida en un entorno tan extremo?

La respuesta depende en gran medida de la presencia de suficientes fuentes de energía y nutrientes en el océano para sustentar a los organismos vivos.

Privadas de luz para la fotosíntesis, todas las formas de vida tendrían que depender de fuentes químicas de energía y materiales esenciales, como los ecosistemas quimiosintéticos observados cerca de los respiraderos hidrotermales en los océanos de la Tierra.

Recientemente, un nuevo estudio científico ha propuesto un mecanismo plausible que permite que los nutrientes químicos migren desde la superficie helada a las profundidades del océano, reforzando así la posibilidad de habitabilidad de este mundo helado.

El problema de los nutrientes

La corteza helada de Europa actúa como una barrera física entre el océano y el exterior.

Sabemos que la superficie está constantemente bombardeada por la intensa radiación del campo magnético de Júpiter. Esta radiación descompone las moléculas de hielo y los materiales salinos, produciendo compuestos ricos en energía, como oxidantes y sales, que podrían servir como nutrientes químicos para posibles formas de vida.

El principal reto para los científicos es explicar cómo estos nutrientes pueden viajar cientos de kilómetros a través del hielo para llegar al océano. Sin este transporte, el océano permanecería aislado y químicamente estéril, lo que reduciría drásticamente las posibilidades de que surja vida allí.

Un mecanismo inspirado en la Tierra

El estudio publicado en The Planetary Science Journal propone una solución fascinante: un proceso de hundimiento de bloques de hielo rico en sal que transporta nutrientes a la base de la capa de hielo.

Este proceso ocurre principalmente cuando ciertas regiones superficiales de la corteza europea se vuelven más densas y se alteran químicamente debido a la incorporación de sales y compuestos formados por radiación.

Cuando estas regiones de hielo se vuelven más pesadas y estructuralmente más frágiles que el hielo circundante, más puro, los modelos numéricos utilizados por los autores muestran que el hundimiento viscoso puede transportar bloques de hielo ricos en nutrientes a la base de la capa de hielo, donde luego pueden liberar estos compuestos en el océano subyacente.

Este proceso puede ocurrir relativamente rápido en una escala de tiempo geológica, durante períodos que van desde unos pocos miles a unos pocos millones de años, dependiendo de la densidad y la viscosidad del hielo salado.

Implicaciones para la habitabilidad

Si se confirma, este mecanismo resuelve uno de los mayores desafíos astrobiológicos relacionados con Europa: entender cómo la química esencial para la vida pudo llegar a las profundidades del océano a pesar de la barrera de hielo.

Investigaciones recientes revelan mecanismos geológicos que podrían vincular la superficie de Europa con su océano interno, creando condiciones favorables para la vida.
Investigaciones recientes revelan mecanismos geológicos que podrían vincular la superficie de Europa con su océano interno, creando condiciones favorables para la vida.


Nutrientes como sales, oxidantes y otros compuestos formados en la superficie podrían llegar al océano, creando un gradiente químico y energético comparable al que alimenta los ecosistemas terrestres privados de luz solar.

La misión Europa Clipper

La misión Europa Clipper, lanzada por la NASA en 2024 y prevista para llegar a Europa en 2030, tiene como objetivo principal precisamente estudiar la estructura de la capa de hielo y la composición química del océano subyacente.

Los instrumentos científicos recogerán datos para probar hipótesis sobre el transporte de nutrientes y aclarar las condiciones físicas y químicas del entorno interno de Europa.

Los resultados de esta misión podrían proporcionar evidencia directa de la dinámica de la corteza helada y la presencia de compuestos orgánicos o gradientes químicos favorables a la vida, complementando los modelos teóricos y simulaciones de este nuevo estudio.

Por ello, Europa sigue siendo uno de los lugares más prometedores del Sistema Solar en la búsqueda de vida extraterrestre.

El descubrimiento de un mecanismo físico plausible para transportar nutrientes a sus profundidades oceánicas, inspirado en los procesos geológicos terrestres, refuerza la hipótesis de que este mundo helado podría ser más activo y hospitalario de lo que se pensaba anteriormente.

La combinación de modelos avanzados, observaciones futuras y misiones dedicadas como Europa Clipper promete revelar mucho más sobre este enigmático océano escondido bajo la superficie helada de Europa.

Referencia del artículo:

A. P. Green and C. M. Cooper "Dripping to Destruction: Exploring Salt-driven Viscous Surface Convergence in Europa’s Icy Shell" 2026 Planet. Sci. J. 7 13