Los científicos han descubierto una forma de convertir la chatarra de autos viejos en metal nuevo más resistente
Una gran oleada de aluminio procedente de coches viejos está a punto de llegar a los centros de reciclaje, y los investigadores afirman haber encontrado una forma de convertir esa chatarra de menor valor en metal resistente para vehículos nuevos

Se avecina una oleada de aluminio, y en este momento la industria no está preparada para ello.
Los automóviles con carrocerías de aluminio macizo comenzaron a producirse en grandes cantidades alrededor de 2015; la Ford F-150 fue uno de los primeros ejemplos destacados. Esto significa que, para principios de la década de 2030, enormes cantidades de ese metal comenzarán a recuperarse a través de sistemas de reciclaje y recuperación.
Los investigadores calculan que Norteamérica podría estar lidiando con unas 350.000 toneladas de este material cada año una vez que comiencen a desguazarse en grandes cantidades. Lo frustrante es que no se puede simplemente reutilizar en coches nuevos. Esto se debe a que el proceso de trituración permite que el hierro de los remaches y sujetadores se filtre en el metal, alterando su composición química y reduciendo su rendimiento.
En ese punto, básicamente solo sirve para productos de menor valor o se envía al extranjero. La mayor parte termina en productos de menor valor o se exporta en lugar de volver a utilizarse en vehículos.
La aleación que pretende solucionarlo todo
Científicos del Laboratorio Nacional de Oak Ridge en Estados Unidos afirman haber encontrado una solución al problema. Han desarrollado una nueva aleación de aluminio llamada RidgeAlloy, diseñada para transformar esa chatarra mixta y contaminada en un material lo suficientemente resistente para piezas estructurales de vehículos, como bajos, elementos del chasis, el tipo de componentes que realmente necesitan resistir un choque.
Para construirla, el equipo realizó más de dos millones de cálculos informáticos para probar diferentes combinaciones de elementos antes de dar con la fórmula correcta. Luego, colaboraron con fabricantes para fundir la aleación en piezas reales a partir de lingotes reciclados, no solo muestras de prueba en un laboratorio. Todo el proceso, desde el concepto hasta la pieza a escala real, duró 15 meses.
"Se trata de un ritmo de innovación sin precedentes en el desarrollo de aleaciones estructurales complejas", afirmó Allen Haynes, director del Programa Central de Metales Ligeros de ORNL.
Más allá del contenedor de reciclaje
Según los investigadores, el argumento energético es bastante significativo. Se estima que usar chatarra refundida en lugar de aluminio primario —el que se obtiene del mineral extraído— reduce la energía necesaria para procesar una pieza hasta en un 95 %.
Más allá del aspecto del reciclaje, también existen argumentos sólidos a favor del ahorro energético. El laboratorio afirma que el cambio del aluminio primario extraído a la chatarra refundida podría reducir la energía necesaria para procesar una pieza hasta en un 95 %, una cifra realmente impresionante.
Y si la tecnología llega a generalizarse, podría significar una menor dependencia del aluminio importado y que una mayor cantidad de ese metal de coches viejos siga siendo útil a nivel nacional en lugar de simplemente desaparecer en el sistema.
Referencia de la noticia
Scientists turn scrap car aluminum into high-performance metal for new vehicles, Published by DOE/Oak Ridge National Laboratory, March 2026.