Un estudio prevé que la Tierra superará los 2 °C sobre la era preindustrial en la primavera de 2027

Un nuevo estudio proyecta un salto inédito en las temperaturas globales para los próximos meses, en medio de un fenómeno climático que ya bate récords. Estos son los datos detrás de una alerta que involucra a todo el planeta.

Según las proyecciones, la anomalía de temperatura superficial media global se mantendrá cerca de los +1,9 °C por encima de los niveles preindustriales entre enero y mayo de 2027
Según las proyecciones, la anomalía de temperatura superficial media global se mantendrá cerca de los +1,9 °C por encima de los niveles preindustriales entre enero y mayo de 2027

El Niño de 2026-2027 viene rompiendo moldes desde antes de alcanzar su punto máximo. Así lo confirma un estudio reciente que utilizó un modelo estadístico basado en regresión Ridge, bautizado TESR, para cuantificar cuánto de la suba de temperatura global que se viene registrando responde al fenómeno oceánico y cuánto a la tendencia de calentamiento de fondo que arrastra el planeta hace décadas.

El resultado no deja demasiado margen para la tranquilidad. Según las proyecciones, la anomalía de temperatura superficial media global se mantendrá cerca de los +1,9 °C por encima de los niveles preindustriales entre enero y mayo de 2027, con un pico promedio de +1,91 °C en marzo, justo cuando se espera que la influencia de El Niño sobre el clima global llegue a su punto más alto.

Que el estudio calcule una probabilidad real de tocar esos 2 °C, aunque sea por algunas semanas, no significa que el planeta ya haya entrado en zona de catástrofe permanente, pero sí funciona como un anticipo de lo que podría volverse habitual si el calentamiento de fondo sigue su curso. Para cualquier persona, esto se traduce en veranos e inviernos con picos de calor más frecuentes e intensos de lo que el cuerpo y la infraestructura urbana están acostumbrados a tolerar.

Hay algo más llamativo todavía: el modelo estima entre un 23 % y un 24 % de probabilidad de que el planeta supere, aunque sea de forma temporal, el umbral de los +2,0 °C durante la primavera boreal de 2027. Y si se ajusta por la tendencia histórica del modelo a subestimar los picos más extremos, esa probabilidad trepa hasta un rango de 45 % a 60 %. En otras palabras, la chance de que la Tierra atraviese, aunque sea por un puñado de semanas, una barrera que hasta hace poco parecía lejana, ya no es una rareza estadística.

El umbral de +1,5 °C establecido por el Acuerdo de París, en cambio, tiene altísimas probabilidades de quedar atrás durante varios meses consecutivos. Eso empuja a 2027 a pelear el título de año más cálido desde que existen registros instrumentales, con una anomalía que podría ubicarse entre +1,57 y +1,92 °C según la trayectoria que finalmente tome El Niño.

Los propios autores piden cautela: la intensidad proyectada para este El Niño excede el rango histórico con el que se entrenó el modelo, así que los resultados deben leerse como experimentales y no como un pronóstico climático cerrado. Aun así, el fenómeno ya está firmemente establecido y todo indica que seguirá ganando fuerza.

Un océano que no se frena

Las previsiones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ubican en casi 100 % la probabilidad de que El Niño se mantenga activo hasta febrero de 2027.

El índice Niño 3.4, que mide las anomalías de temperatura en el Pacífico ecuatorial centro-oriental, pasó de un promedio de +1,5 °C entre mayo y julio de 2026 a valores semanales de entre +2,2 °C y +2,6 °C hacia mediados de agosto. Bajo la superficie, el calor es todavía más extremo. En algunas zonas del océano, las temperaturas subsuperficiales superaron en más de 8 °C la media durante julio y agosto.

El Pacífico funciona como una especie de motor que redistribuye calor y humedad por toda la atmósfera del planeta, así que cuando se calienta de manera tan pronunciada, sus efectos no se quedan en esa región: modifican patrones de lluvia y temperatura en continentes enteros. Para la Argentina, un El Niño intenso suele traducirse en veranos más lluviosos de lo habitual en el centro y litoral del país, algo que conviene tener presente de cara a la temporada que se aproxima.

El secretario general de la ONU, António Guterres, fue contundente al advertir que el planeta atraviesa un territorio inexplorado, con temperaturas del mar que no dejan de subir y un mundo cada vez más expuesto a fenómenos extremos.

El mes más cálido y también el más húmedo

Mientras el estudio proyecta lo que viene, los datos actuales ya muestran una tendencia inquietante. Agosto de 2026 fue el agosto más cálido jamás registrado en el conjunto de datos Copernicus/ECMWF ERA5, con 1,65 °C por encima de la era preindustrial, superando por un margen amplio al récord anterior de agosto de 2024.

Pero hay un dato que suele pasar desapercibido y que vale la pena tener en cuenta: ese mismo agosto fue también el más húmedo registrado a nivel planetario. A medida que la atmósfera se calienta, retiene más vapor de agua, y ese vapor funciona a su vez como un gas de efecto invernadero adicional, lo que retroalimenta el propio calentamiento. Durante agosto, un 17 % de la superficie del planeta registró precipitaciones mensuales dentro del 10 % más alto de la serie histórica desde 1940, la cobertura más extendida de lluvias extremas para ese mes en toda la serie.

Esa combinación de calor y humedad anticipa un final de año potencialmente muy tormentoso en buena parte de Estados Unidos, Europa, el este de Asia y también Sudamérica. Más humedad en la atmósfera no garantiza automáticamente más lluvia en cada lugar, pero sí aumenta las probabilidades de que, cuando llueva, lo haga con una intensidad fuera de lo común. Para las próximas temporadas, esa es quizás la variable que más de cerca conviene seguir.

Referencia de la noticia

Baptiste Boussemart. Quantifying the impact of a projected Record-Breaking 2026–2027 El Niño on Global Temperatures using a Statistical Model.