Destinos fríos para verano: así cambian las olas de calor los planes de los viajeros

La olas de calor serán cada vez más frecuentes incluso fuera de los meses de verano: los expertos advierten de que el turismo tendrá que adaptarse y la cultura del calor deberá estar más presente

Los viajeros están empezando a cambiar sus hábitos para evitar el calor extremo en los meses de verano.
Los viajeros están empezando a cambiar sus hábitos para evitar el calor extremo en los meses de verano.

No existe una definición universal de ola de calor en términos estadísticos, pero en cualquier caso, se trata de un período con temperaturas anormalmente altas durante varios días consecutivos. La Oficina Meteorológica del Reino Unido define ola de calor al período de al menos 3 días con temperaturas sobre un umbral térmico regional: 28 ºC en Londres o 25 ºC en Escocia, por ejemplo. Sin embargo, estas temperaturas se consideran moderadas en Atenas o Sevilla.

Los europeos están cambiando sus hábitos para viajar por el calor

La actividad humana impulsa de forma inequívoca el calentamiento global y el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, como recuerda el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas.

Europa tendrá que enfrentarse a los desafíos turísticos futuros derivados de las olas de calor, porque es el continente que se calienta más rápido y el más visitado: Francia, España, Italia y Grecia están entre los 10 destinos más populares del mundo. Durante las próximas décadas hará cada vez más calor, y el impacto en los países que dependen del turismo podría ser enorme.

El término coolcation o vacaciones frías cada vez es más popular, y recoge la tendencia emergente de viajeros de toda Europa en la búsqueda de destinos vacacionales con climas más templados y menos calurosos.

En 2025, un estudio de la Comisión Europea de Turismo (ETC) reveló que el 81 % de los europeos estaban modificando sus hábitos de viaje por el cambio climático: el 15 % buscaban climas más fríos y el 14 % evitaba destinos con calor extremo. Entre los destinos turísticos de mayor crecimiento se encuentran los del norte y este de Europa: Finlandia, Noruega, Polonia e Islandia crecieron en 2 dígitos el número de visitantes, según un informe de la ETC.

Veranos con olas de calor más intensas

Algunas personas han cambiado los viajes de verano por los de entretiempo en Europa, debido a que las olas de calor son elementos altamente perturbadores durante unas vacaciones. Particularmente extremo fue el verano de 2022 con 60.000 muertes estimadas en Europa relacionadas con las altas temperaturas, una ola de calor de 70 días sin precedentes en China y más de 40 ºC en algunas zonas del Reino Unido en julio.

A pesar de las olas de calor, en 2025 tanto Francia como España siguieron siendo los países más visitados del mundo, según Turismo de la ONU. El ritmo de crecimiento puede haberse ralentizado, pero el número de visitantes a estos países no está disminuyendo.

Las olas de calor también se están extendiendo a lo largo del año. En mayo de 2022, la AEMET informó de una ola de calor de intensidad extraordinaria con temperaturas 15 °C por encima de la media estacional. El suroeste de EEUU sufrió una ola de calor en marzo de este año, con 43 °C en zonas de Arizona.

Las medidas que se están adoptando para mitigar los efectos del calor

Existen grandes incentivos e innovaciones que podrían generalizarse para que los destinos que dependen del turismo no se vean afectados por estos eventos extremos: sistemas de nebulización de agua, red de cámaras subterráneas que pueden reducir la temperatura ambiente en la calle, toldos e islas frescas urbanas o santuarios de vegetación densa.

Se está popularizando el concepto de "nocturismo", basado en la exploración de lugares al anochecer para mitigar las altas temperaturas diurnas. Aunque lo realmente preocupante es que, a menudo, sea el operador turístico y no el viajero quien toma la iniciativa, poniendo de manifiesto la falta de concienciación sobre los peligros del calor extremo.

Es necesario impulsar la cultura del calor en el sector turístico

Los expertos determinan que parte del problema se encuentra en la ausencia de una cultura del calor entre los visitantes de las regiones afectadas por olas de calor, que va desde adaptaciones en la ropa hasta el ritmo de las actividades diarias. La percepción sigue siendo que el calor es deseable, por lo que el comportamiento del turismo tendrá que adaptarse, siendo clave la comunicación de riesgos.

La mejora de la precisión y desarrollo de los pronósticos del tiempo a largo plazo representa una ventaja en lo que respecta a alertas por fenómenos meteorológicos adversos. Entre las tendencias previstas están que los servicios meteorológicos colaboren con los organismos de turismo en relación con el clima extremo, que los viajeros reserven con más antelación y opten por flexibilidad del lugar y de las fechas de sus vacaciones.

También existen algunos aspectos positivos en los cambios de patrones turísticos provocados por las olas de calor: una distribución más equitativa de los viajeros, geográfica y estacionalmente; menor impacto y presión sobre los recursos locales como el agua y los servicios sanitarios; inversión en infraestructuras resilientes al clima, y por supuesto, una mayor consciencia del cambio climático, a pesar del deseo de explorar pero sabiendo el coste ambiental de hacerlo.

Referencia de la noticia

Impacto regional del cambio climático en la demanda turística europea - https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/6185be71-faab-11ed-a05c-01aa75ed71a1/language-en