Ni rayos ni azar: la ciencia revela que el ser humano provoca hasta el 97% de los incendios forestales
Hasta el 97 % de los incendios forestales en Europa tienen origen humano, pero la chispa no explica su gravedad: calor, sequía y vegetación seca pueden convertirla en una emergencia.

Cuando pensamos en el origen de un incendio forestal, es fácil imaginar una tormenta eléctrica o una chispa, pero los datos hablan de una realidad muy diferente, especialmente en España, porque la inmensa mayoría de los incendios tiene un origen relacionado con la actividad humana.
Un estudio centrado en Europa cifra en el 97,5 % la proporción de incendios atribuibles a causas humanas entre los años 200 y 2016. La cifra es suficientemente grande como para cambiar la forma en la que entendemos el problema, porque el cambio climático está aumentando las condiciones favorables para que el fuego se propague, pero no es necesariamente la chispa que inicia el incendio.
Incendios por rayos siempre han existido, pero no explican la mayoría de los fuegos
Los rayos son una de las pocas causas naturales capaces de iniciar un incendio forestal, ya que en esos casos una descarga eléctrica puede alcanzar la vegetación y provocar una ignición. Si además puede alcanzar la vegetación y provocar fuego en un entorno que, si además presenta baja humedad y abundante combustible vegetal, puede favorecer posteriormente la propagación de las llamas.
Los #IIFF por rayos suelen localizarse en las zonas más elevadas y de difícil acceso de las montañas. Estos días tenemos mucho trabajo de remate y aseguramiento de perímetro de forma manual, hay que aislar la zona quemada, quitar material vegetal y dejar el suelo mineral #INFOCAL pic.twitter.com/gSIxoSkcV7
— Naturaleza Castilla y León (@naturalezacyl) August 16, 2026
Pero en España su peso es muy inferior al de las causas relacionadas con las personas y así los dicen las estadísticas. De hecho, en la estadística nacional de 2026, el 84,31% de los incendios fueron por negligencias, despistes o pirómanos teniendo en cuenta además que estas proporciones varían mucho según el territorio y el periodo analizado.
El dato del 97% necesita una explicación
El dato puede resultar llamativo, pero es importante interpretarlo correctamente, porque hablar de incendios de origen humano no equivale a hablar de incendios intencionados.
Dentro de este grupo encontramos diferentes situaciones, desde actividades realizadas de manera negligente hasta accidentes o incendios provocados deliberadamente.
Los rayos constituyen una de las principales causas naturales de ignición, pero su contribución es mucho menor en buena parte de Europa. Por ejemplo, en el Reino Unido los registros de los servicios de bomberos apenas han identificado unos pocos incendios forestales causados por rayos.
Esto ayuda a desmontar una idea bastante extendida de que un incendio forestal no tiene necesariamente nada de "natural" por el simple hecho de producirse en un bosque.
El gran reto: prevenir la chispa y reducir el combustible
Los datos hablan por si solo, porque si el 97 % de las igniciones en Europa tienen relación con la actividad humana, existe un enorme margen para actuar sobre la prevención y ahí reside la clave, en prevenir.
Actuar antes y sobre el territorio es una manera de prevención objetiva y duradera, como por ejemplo reduciendo la continuidad del combustible, gestionando determinadas masas forestales, manteniendo áreas estratégicas y adaptando la gestión del paisaje a un clima que ya no esel mismo que hace décadas.
Para evitar los grandes incendios forestales, la Comisión Europea impulsará:
— PEDRO CASTAÑO GARCÍA (@pkas1111) July 27, 2026
Gestión forestal activa
Paisajes en mosaico (forestalagrícolapastos)
Recuperación del pastoreo
️️ Integración de la prevención de incendios en la planificación territorial pic.twitter.com/eOXeM8Kgmm
Y, por supuesto, mejorar los sistemas de vigilancia y predicción meteorológica para identificar con antelación los días en los que una ignición puede convertirse en un incendio especialmente peligroso.
Porque el incendio del futuro no se combate únicamente cuando aparecen las llamas, sino que se empieza a combatir mucho antes.
La clave está en no confundir el origen con las causas
Los datos hablando por si solos, pero la verdadera cuestión es que la chispa y la gravedad del incendio son problemas diferentes.
En ese sentido, podemos tener una ignición humana en un día de bajo riesgo y que apenas tenga consecuencias, pero esa misma ignición, bajo temperaturas extremas, vegetación muy seca y viento moderado, puede desencadenar un incendio difícil de controlar.

Por eso, hablar únicamente de rayos, negligencias o incendios provocados nos deja una parte fundamental de la historia fuera. Entender esa diferencia será cada vez más importante en una Europa donde los episodios de calor y sequedad extrema están cambiando las condiciones en las que se producen los incendios forestales.
Referencia de la noticia
Specht, Doug.. (2026). There’s nothing ‘wild’ about most wildfires – humans start them and have made them more dangerous.