Para salvar el hielo marino del Ártico: ¿funcionará la geoingeniería?

Está en marcha una técnica experimental para espesar el hielo del Ártico con miles de litros de agua de mar, pero ¿funcionará?

hielo ártico
Los científicos están haciendo todo lo posible para salvar el hielo marino del Ártico. En un proyecto, bombearán agua de mar al océano helado para espesar el hielo marino. Foto de Henrique Setim en Unsplash.

Una hazaña experimental de geoingeniería permitirá bombear miles de litros de agua salada a través del océano congelado del Ártico en un intento por frenar el calentamiento global.

Este enfoque para intervenir en el sistema climático de la Tierra tiene como objetivo reducir la energía absorbida por la Tierra; evitar el derretimiento del hielo impide que se absorba una mayor cantidad de energía solar, lo que desacelera el calentamiento global.

Enorme defensa

Sir David Attenborough ha dicho: "Volver a congelar el Ártico, si fuera posible, sería una enorme defensa contra las catástrofes globales actualmente amenazadas por el continuo calentamiento global", y los científicos del Centro para la Reparación del Clima de la Universidad de Cambridge esperan espesar el hielo lo suficiente como para frenar –o incluso revertir– el derretimiento ya visto.

Los defensores argumentan que tales enfoques podrían ofrecer al planeta una mano amiga mientras la humanidad limpia lo que ha ensuciado, pero los críticos advierten que tales intentos de geoingeniería podrían distraer la atención de otras medidas críticas, como la reducción de las emisiones de carbono, y hacer más daño que bien.

"En realidad, no sabemos lo suficiente para determinar si se trata de una buena o mala idea", afirma el Dr. Shaun Fitzgerald, cuyo equipo está detrás del proyecto.

hielos sobre un mar agitado
Los científicos prefieren fuertes recortes en los combustibles fósiles y las emisiones de carbono a las técnicas experimentales de geoingeniería para salvar el hielo marino del Ártico. Foto de Bob Brewer en Unsplash.

Los investigadores han estado probando su hipótesis en la Bahía de Cambridge, un pequeño pueblo canadiense en el Círculo Polar Ártico, perforando un agujero en el hielo marino que se forma naturalmente en invierno y bombeando alrededor de 1.000 litros de agua de mar por minuto a través de la superficie.

Esta agua de mar se congela rápidamente cuando se expone al aire frío y ayuda a espesar el hielo de la parte superior y compactar la nieve; la nieve fresca es una buena capa aislante y permite que el hielo se forme más fácilmente en la parte inferior en contacto con el océano. La hipótesis es que cuanto más grueso sea el hielo al final del invierno, más tiempo sobrevivirá en la temporada de deshielo. Los científicos ya han visto que el hielo se espesó en el área de estudio unas pocas decenas de centímetros y dejarán el área bajo vigilancia de la comunidad local en los próximos meses.

¿Funcionará?

Es demasiado pronto para decir si el proyecto funcionará pues hay muchos factores que podrían afectar su éxito; incluyendo si el hielo más salado se derretirá más rápidamente en el verano. También puede resultar un desafío logístico ampliar el proyecto para que tenga un efecto significativo.

Los científicos, incluidos los organismos climáticos y meteorológicos de la ONU, advierten que estos enfoques podrían hacer más daño que bien, al alterar los patrones climáticos globales, por ejemplo, y muchos investigadores quieren que se prohíban en favor de recortes más pronunciados de los combustibles fósiles y las emisiones de carbono.