Las 5 mejores rutas en tren que te harán descubrir la Europa más desconocida este verano

Viajar en tren permite descubrir paisajes, pueblos y culturas, con rutas ferroviarias que atraviesan los rincones más sorprendentes y menos conocidos, perfectas para disfrutar de unas vacaciones diferentes.

El legendario tren escocés Jacobite, sobre el viaducto ferroviario de Glenfinnan.
El legendario tren escocés Jacobite, sobre el viaducto ferroviario de Glenfinnan.

Para muchas personas, el verano invita a viajar sin prisas ni aglomeraciones. Y, a la hora de hacerlo por Europa, pocas formas resultan tan cómodas y agradables como el tren.

Frente a los aeropuertos saturados y las largas horas al volante, el ferrocarril permite contemplar paisajes espectaculares desde la ventana mientras va conectando ciudades históricas, pequeños pueblos y parajes naturales que permanecen lejos del turismo de masas.

Además de las rutas ferroviarias más populares, como las que unen París con Suiza o Venecia con Viena, el Viejo Continente esconde trayectos menos conocidos que ofrecen una experiencia auténtica y, en muchos casos, inolvidable. Bosques centenarios, lagos alpinos, costas salvajes o montañas de vértigo forman parte del recorrido.

5 rutas en tren que no te puedes perder

Si buscas una escapada diferente este verano, estas son cinco de las mejores rutas en tren para descubrir la Europa más desconocida.

La línea Rauma (Noruega): entre fiordos y montañas

Noruega es famosa por sus fiordos, pero muchos viajeros desconocen la espectacular línea ferroviaria de Rauma, considerada una de las más bellas no solo de Escandinavia, sino de toda Europa. El recorrido une las localidades de Dombås y Åndalsnes a lo largo de unos 115 kilómetros —el trayecto dura 1 hora y 40 minutos— que atraviesan algunos de los paisajes más impresionantes del país.

El Kylling es uno de los puentes ferroviarios más famosos de Noruega.
El Kylling es uno de los puentes ferroviarios más famosos de Noruega.

Durante el trayecto, el tren cruza puentes de piedra, serpentea junto al río Rauma y pasa bajo imponentes paredes rocosas, como el espectacular acantilado de Trollveggen, antes de llegar a la costa atlántica. Uno de los momentos más fotografiados es el paso por el puente Kylling, suspendido sobre un profundo desfiladero.

En verano, los días casi interminables permiten disfrutar del paisaje durante horas, mientras las cascadas bajan con fuerza gracias al deshielo. Y una curiosidad: esta línea fue una de las localizaciones de la película ‘Harry Potter y el misterio del príncipe’.

El ferrocarril de los Cárpatos (Rumanía): naturaleza en estado puro

Rumanía conserva algunos de los espacios naturales mejor preservados de Europa. Una excelente manera de descubrirlos es viajar en tren entre Brașov y Vatra Dornei, atravesando el corazón de los montes Cárpatos a lo largo de 190 kilómetros.

El ferrocarril entre Brașov y Vatra Dornei, en Rumanía, atraviesa el corazón de los montes Cárpatos.
El ferrocarril entre Brașov y Vatra Dornei, en Rumanía, atraviesa el corazón de los montes Cárpatos.

El recorrido atraviesa bosques infinitos, valles verdes y pequeños pueblos donde el ritmo de vida apenas ha cambiado en décadas. No es extraño avistar ciervos, zorros o incluso osos en las zonas más montañosas. Además, las estaciones mantienen buena parte de su arquitectura tradicional, lo que convierte el viaje en una experiencia cargada de historia y autenticidad.

A tener en cuenta: la duración promedio del viaje en tren entre estas dos ciudades rumanas es de 14 horas y 13 minutos, aunque hay uno más rápido de 10 horas y 20 minutos.

La línea Cinque Terre (Italia): mucho más que playas

Aunque Cinque Terre es un destino muy conocido, recorrer esta franja costera en tren ofrece una perspectiva completamente diferente. La línea ferroviaria conecta los cinco famosos pueblos —Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore— mediante un recorrido corto, pero espectacular.

Espectacular estación de tren de Manarola, en Cinque Terre, Italia.
Espectacular estación de tren de Manarola, en Cinque Terre, Italia.

El tren circula entre túneles excavados en la roca y breves tramos junto al mar Mediterráneo, permitiendo visitar cada localidad sin necesidad de utilizar el coche. Más allá de las playas, el trayecto invita a descubrir viñedos en terrazas, antiguos senderos, pequeños puertos pesqueros y una gastronomía basada en productos frescos del mar.

Como información práctica, los trenes entre estos pueblos circulan cada 20 minutos. El coste de un viaje entre dos estaciones en el Cinque Terre Express oscila entre los 5 y los 10 euros (dependiendo de si es temporada baja o alta) para los adultos. Los niños de 4 a 11 años tienen un 50% de descuento.

El ferrocarril de Bohinj (Eslovenia): una joya escondida de los Alpes

Eslovenia suele quedar eclipsada por otros destinos europeos cuando, en realidad, alberga una de las rutas ferroviarias más sorprendentes del continente. La línea Bohinj une Jesenice con Nova Gorica atravesando los Alpes Julianos y el valle del río Soča a través de 28 túneles, 5 galerías y 65 puentes.

Puente ferroviario de piedra de Solkan sobre el río Soča, en Eslovenia.
Puente ferroviario de piedra de Solkan sobre el río Soča, en Eslovenia.

Uno de sus mayores atractivos es el túnel de Bohinj, inaugurado a principios del siglo XX, así como el impresionante puente de piedra de Solkan, considerado uno de los mayores puentes ferroviarios de arco construidos íntegramente en piedra.

El intenso color turquesa del río Soča acompaña buena parte del recorrido, especialmente durante los meses estivales, cuando el paisaje alcanza su máximo esplendor.

La línea de las Highlands (Escocia): castillos, lagos y naturaleza salvaje

Escocia ofrece algunas de las rutas ferroviarias más espectaculares de Europa, pero la línea que une Inverness con Kyle of Lochalsh continúa siendo relativamente desconocida fuera del Reino Unido.

Faro de Neist Point, en la isla de Skye, en Escocia, fin del trayecto entre Inverness y Kyle of Lochalsh.
Faro de Neist Point, en la isla de Skye, en Escocia, fin del trayecto entre Inverness y Kyle of Lochalsh.

Durante el recorrido es posible contemplar lagos de aguas oscuras, extensos brezales, montañas cubiertas de vegetación y hermosos castillos que parecen surgir entre la niebla.

Este tren atraviesa una de las regiones menos pobladas del país, donde es posible contemplar águilas reales, ciervos y ovejas pastando en libertad. Como colofón, al llegar a Kyle of Lochalsh, el viajero se encuentra frente a la isla de Skye, considerada uno de los destinos naturales más impresionantes de Escocia.

Referencia de la noticia

Verbeek, D. H. P., Bargeman, A. & Mommaas, J. T. (2011). A sustainable tourism mobility passage. Tourism Review.