Unos científicos de Harvard afirman que la dieta mediterránea podría reducir el riesgo genético de Alzheimer
Un nuevo estudio publicado en Nature por expertos de Harvard revela que seguir hábitos alimentarios mediterráneos podría ralentizar el deterioro cognitivo y reducir la probabilidad de demencia, incluso en quienes tienen predisposición hereditaria.

Investigadores de Harvard y otras instituciones han encontrado que ciertos hábitos alimentarios podrían marcar la diferencia frente al deterioro mental asociado a la edad. Según los datos, la dieta mediterránea, abundante en verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y con muy poca carne procesada, tendría un efecto protector frente a la demencia.
El análisis, publicado en Nature Medicine y llevado a cabo por equipos de Mass General Brigham, Harvard T.H. Chan School of Public Health y el Broad Institute, demuestra que este patrón alimentario se asocia con una menor incidencia de demencia, especialmente en personas con mayor riesgo hereditario.
La clave parece estar en cómo ciertos nutrientes influyen en rutas metabólicas que afectan la salud del cerebro. Esto abre la puerta a nuevas estrategias alimentarias para compensar factores genéticos difíciles de modificar.
¿Qué descubrió exactamente la investigación?
El trabajo examinó datos de más de 5.700 participantes, incluidos profesionales de la salud, seguidos durante varias décadas. Las investigadoras compararon los hábitos alimentarios con información genética y resultados de pruebas cognitivas realizadas periódicamente.
Para proteger la memoria y en contra de la demencia: la dieta mediterránea (pescado, verduras y aceite de oliva) protegen el cerebro de las proteínas tau y beta-amiloide, causantes de la enfermedad de Alzheimer.
— Eduardo Calixto (@ecalixto) May 19, 2021
Ballarini T et al; Neurology. 2021.#NocheNeuroTuits pic.twitter.com/j4H7ntiP1g
La conclusión fue clara: quienes siguieron de forma constante la dieta mediterránea mostraron un deterioro mental más lento y menos casos de demencia que quienes se alejaron de este patrón. Este efecto fue aún más evidente entre las personas con dos copias del gen APOE4, conocido por aumentar de forma notable la probabilidad de desarrollar Alzheimer.
“Queríamos estudiar la dieta mediterránea porque es el único patrón alimentario que ha demostrado beneficios cognitivos causales en ensayos clínicos aleatorizados”, explicó Yuxi Liu, autora principal del estudio y becaria posdoctoral en la Escuela de Medicina Chan de Harvard.
Los análisis incluyeron cuestionarios detallados de consumo de alimentos y estudios de sangre para evaluar los metabolitos, pequeñas moléculas que reflejan cómo el organismo procesa nutrientes y mantiene su equilibrio funcional.
El papel de la genética y por qué no todo está escrito
Aunque la herencia puede representar hasta el 80 % del riesgo de Alzheimer, no significa que el destino esté sellado. El gen APOE4 es el factor individual más influyente en el Alzheimer esporádico, y portar dos copias puede multiplicar el riesgo hasta por doce.

Sin embargo, los resultados muestran que las decisiones sobre qué comer tienen un impacto real. Ajustar la dieta podría mitigar la predisposición, algo especialmente importante para quienes desconocen su perfil genético y para la población general. Estos hallazgos sugieren que las estrategias dietéticas pueden ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y retrasar la aparición de la demencia al influir de forma generalizada en rutas metabólicas clave.
El equipo del estudio también reconoce limitaciones: la muestra estaba formada principalmente por personas de ascendencia europea y alto nivel educativo, lo que exige comprobar si los resultados se repiten en otros grupos poblacionales.
¿Qué viene después?
Los investigadores consideran necesario integrar los avances en genética y metabolómica en la práctica clínica. Hoy en día, la mayoría de las personas no sabe si porta el APOE4 y los modelos médicos habituales aún no incorporan este tipo de análisis.
Un nuevo metaanálisis publicado en GeroScience confirma el papel protector de la Dieta Mediterránea frente al deterioro cognitivo, la demencia y la enfermedad de Alzheimer.
— David Pérez Martínez (@daperezm) June 30, 2025
Se analizaron 23 estudios entre 2000-24. Los resultados son consistentes y clínicamente relevantes pic.twitter.com/hL4oIBWfnQ
“También queríamos comprobar si este beneficio variaba según la carga genética y analizar el papel de los metabolitos sanguíneos, pequeñas moléculas que reflejan cómo el cuerpo procesa los alimentos y mantiene sus funciones normales”, aseguran desde el equipo de investigación.
En el futuro, podrían diseñarse planes de alimentación personalizados o intervenciones dirigidas a metabolitos específicos para reforzar la protección contra la demencia. Aunque la ciencia avanza, lo que ya está claro es que un patrón mediterráneo en la mesa puede ser un aliado importante para la salud cognitiva.
El estudio contó con financiación parcial de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, lo que refuerza la solidez de sus datos y el interés por encontrar estrategias eficaces para reducir el impacto del Alzheimer en una población cada vez más envejecida.