El agua no frena su boda: una pareja en Filipinas da el 'sí, quiero' dentro de una iglesia completamente inundada

La fuerza del monzón no fue suficiente para anular sus planes de boda, así que Lhiane Galang y Gilbert Chico se casaron en una iglesia completamente inundada de Hagonoy, Filipinas, protagonizando unas imágenes insólitas que rápidamente se han hecho virales.

Hay bodas que se recuerdan por el vestido de la novia, por el lugar elegido para la ceremonia, por la celebración posterior o incluso por el banquete nupcial. Y luego está la de Lhiane Galang y Gilbert Chico, una pareja treintañera de Filipinas que decidió darse el "sí, quiero" pese a que el agua había inundado por completo la iglesia en la que estaba previsto celebrar su enlace.

La escena tuvo lugar el pasado 1 de septiembre en la parroquia de San Juan Bautista de Hagonoy, en la provincia de Bulacan, al norte de Manila. Las fuertes lluvias provocadas por el monzón habían dejado buena parte de la localidad bajo el agua y también habían anegado el interior del templo, donde el nivel alcanzaba aproximadamente la cintura de los asistentes.

Lejos de cancelar la ceremonia, los novios decidieron seguir adelante. La parroquia les había recomendado aplazar la boda ante el aumento del nivel del agua, pero ambos optaron por mantener sus planes. El fotógrafo de la boda, Mikko Rey Alfonso, explicó que la decisión fue de la pareja y que los responsables del templo hicieron todo lo posible para que el enlace pudiera celebrarse.

Un vestido de novia al que hubo que cortar la cola

Las imágenes de la novia vestida de blanco, con un ramo de flores en las manos y avanzando lentamente hacia el altar a través del agua turbia son, ciertamente, insólitas. Para facilitar el recorrido, la joven tuvo que acortar la cola de su vestido nupcial, cuyo peso se había multiplicado al estar empapado.

Menos de quince personas acompañaron a los novios durante una ceremonia que tuvo que adaptarse a las circunstancias, también la de la falta de electricidad, aunque eso tampoco impidió la celebración.

Según la información difundida por la propia parroquia, se recurrió a un altavoz portátil para poder compartir con quienes esperaban fuera del templo el momento en el que el sacerdote declaró marido y mujer a Galang y Chico.

La boda estaba inicialmente prevista para diciembre

El motivo de la celebración del enlace ese día también tiene una historia detrás. Inicialmente estaba previsto para diciembre, pero el novio, que trabaja como aparejador en Oriente Medio, regresó antes de lo previsto a Filipinas después de sufrir una lesión en el tobillo jugando al baloncesto. Así que la pareja aprovechó su estancia para celebrar el enlace antes de su vuelta al trabajo.

Familiares de los novios, incluida la portadora de las arras, acercándose al altar por el pasillo inundado.
Familiares de los novios, incluida la portadora de las arras, acercándose al altar por el pasillo inundado.

Todo en un contexto meteorológico especialmente complicado en Filipinas, donde las lluvias del monzón habían provocado durante semanas inundaciones y deslizamientos de tierra en diferentes zonas del país, con decenas de víctimas mortales.

A pesar de todo, los novios protagonizaron un sí quiero pasado por agua que ha dado la vuelta al mundo y demuestra la voluntad de mantener su compromiso pese a unas circunstancias absolutamente extraordinarias.