Unos geólogos islandeses explican por qué los volcanes siguen siendo el fenómeno más impredecible de la Tierra
A pesar de la actual monitorización constante de los volcanes, siguen existiendo dos incógnitas muy difíciles de despejar en tiempo real, según explican unos científicos en un artículo publicado en Science.

Un reciente estudio científico publicado en la revista Science, que ha sido elaborado por investigadores de la Universidad de Islandia y el Instituto de Estudios Avanzados de Dublín, evidencia lagunas que impiden la anticipación para detectar cuándo despertará un volcán, durante cuánto tiempo durará una erupción volcánica y con qué violencia lo hará.
¿Por qué es tan difícil predecir una erupción volcánica?
A pesar de que la ciencia ha mejorado de forma relevante su capacidad para detectar señales precursoras en las erupciones volcánicas, el nuevo estudio recalca que el impacto social de una erupción volcánica depende de su ocurrencia, pero también de su ubicación, estilo de actividad y especialmente, de su escala.
Además, el impacto social de una erupción volcánica es devastador y multifacético, provocando el desplazamiento forzado de poblaciones enteras, la destrucción de viviendas e infraestructuras críticas como carreteras y escuelas, pérdidas económicas severas por la destrucción de la agricultura y el turismo, así como graves riesgos para la salud debido a la caída de ceniza y gases tóxicos.
Sin embargo, frente a estos riesgos, sólo tenemos una imagen aproximada de los sistemas volcánicos. Ni siquiera se puede saber cuánto magma hay disponible debajo de una estructura volcánica, incluso con los datos de mayor calidad que se obtienen actualmente.
An eruption of the #Dukono volcano (Indonesia) has killed several tourists. The ash plume reached 10 km in height. pic.twitter.com/lhLPKQSGU0
— Meteored (@meteoredcom) May 8, 2026
Aunque los seísmos precursores a una erupción o la deformación del terreno previa sí se detectan casi siempre, a veces solo se hace tan sólo unas horas antes y sólo si existen sistemas de vigilancia.
Es la complejidad del sistema lo que hace imposible que virtualmente se pueda predecir un resultado preciso del momento exacto, tamaño y duración de una erupción, porque a menudo su respuesta es no lineal. Se puede decir que una erupción es muy probable, pero no existen herramientas para decir cómo de grande será y cuáles serán sus efectos.
¿Cuáles son las posibles soluciones?
La mayoría de las grandes erupciones volcánicas se originan en sistemas cerrados, en los que la presión aumenta internamente y al estar los conductos sellados, llegan al colapso. Los volcanes empiezan a emitir señales antes de alcanzar este punto, pero los signos visibles como el vapor no ocurren en la mayoría de casos, por lo que es necesaria la instrumentación técnica.
No obstante, según los investigadores el problema no se resolverá sólo con más sensores. En el estudio se propone una estrategia híbrida que combina modelos físicos de predicción con aprendizaje automático o ML (machine learning) aplicado a modelos de IA (inteligencia artificial).
Es fundamental disponer de datos para entrenar los modelos de IA, especialmente ejemplos de los eventos más grandes que a su vez son los más raros y menos frecuentes. En la actualidad, no se dispone de datos sobre los eventos precursores y no hay datos con los que entrenar el machine learning.
Según el estudio, se debe realizar una combinación de una mejor recolección de datos sobre la estructura subterránea, porque la capacidad para estimar el volumen de magma bajo los volcanes todavía es limitada; y de un estudio profundo de los restos de grandes erupciones pasadas para disponer de mayor cantidad de datos reales.
Referencia de la noticia
Magnús T. Gudmundsson, Christopher J. Bean , Forecasting volcanic eruptions across scales. Science392,578-579(2026).DOI:10.1126/science.adn6821