El 18 de julio la estación franco-italiana Concordia descendió hasta los −84,1 °C. Es el valor más bajo medido sobre la Tierra desde 2012 y quedó a apenas seis décimas del récord propio de la base.
Enzo Campetella es meteorólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires en 1993. A su formación en meteorología se suma el ser observador meteorológico de superficie. Durante algo más de 3 años desarrollo tareas como pronosticador meteorológico del Servicio Meteorológico de Argentina. Luego su actividad derivó en el asesoramiento meteorológico a empresas en el ámbito privado.
Paralelamente a la meteorología ha desarrollado tareas en el periodismo, siendo corresponsal para diferentes medios en el Congreso Nacional de Argentina entre 1995 y 2007. La experiencia obtenida ayudó para perfeccionar su propia estrategia de comunicación, participando durante varias temporadas en programas radiales de ayuda a productores agropecuarios en tiempo de heladas tardías. El ciclo Radiocentígrado en LU18 Radio El Valle fue uno de los más emblemáticos en la zona del alto valle del río Negro, en la Patagonia.
Como parte de la tarea de divulgación, ha desarrollado cursos de meteorología para aficionados, y actualmente está al frente de un proyecto para llevar esta idea a mayor escala con su presencia en Internet mediando el sitio Somos el Clima.
El 18 de julio la estación franco-italiana Concordia descendió hasta los −84,1 °C. Es el valor más bajo medido sobre la Tierra desde 2012 y quedó a apenas seis décimas del récord propio de la base.
Un estudio que midió árbol por árbol 123 parcelas de bosque en Sudamérica tropical comprobó que, durante El Niño de 2015-2016, la absorción neta de carbono se detuvo por completo. Con un nuevo Niño en marcha, los bosques del borde del Amazonas son los más expuestos.
Tras varios días de incendios extremos, la nueva ola de calor amenaza con devolver un comportamiento explosivo a los grandes focos activos. Temperaturas, humedad y viento vuelven a convertirse en los principales aliados del fuego.
Recortar emisiones es imprescindible, pero su efecto en el termómetro tarda décadas. Devolverle agua y vida al suelo, en cambio, baja la temperatura de superficie en una sola temporada. El IPCC lo respalda con alta confianza, y también marca el límite: enfría la región donde uno vive, no el promedio del planeta.
Un nuevo estudio sostiene que el ozono estratosférico ya mostraba señales de agotamiento en 1957, tres décadas antes de que se detectara el agujero antártico en 1985. El responsable temprano no habría sido el clorofluorocarbono (CFC), como enseñan los libros de texto, sino el tetracloruro de carbono, un solvente industrial de uso mucho más antiguo.
El gráfico que resume 175 años de temperaturas en franjas de color tuvo que sumar un rojo más oscuro: el récord de 2023 y 2024 se salió literalmente de la escala original.
Un estudio internacional utilizó sensores sísmicos para escuchar cómo se rompe el hielo en uno de los glaciares más emblemáticos del planeta, el Perito Moreno. Los resultados revelan una actividad mucho más intensa de lo que puede verse a simple vista.
Durante décadas, la Antártida pareció resistir el calentamiento global. En 2015 todo cambió de golpe. Un estudio publicado en Science Advances acaba de desentrañar el mecanismo que explica el mayor colapso climático del registro moderno.
Investigadores de la Universidad de Miami convirtieron tiburones azules en observadores oceanográficos móviles. Sus datos mejoraron hasta un 40% la precisión de modelos climáticos estacionales.
El informe Lancet Countdown 2026 confirma que el cambio climático ya está deteriorando la salud en Europa, con más muertes por calor, expansión de enfermedades y una exposición creciente a riesgos ambientales.
La captura de tres ejemplares de Culiseta annulata al norte de Reikiavik en 2025 no es solo una anécdota entomológica. Es la señal de que el cambio climático ya no transforma el planeta en abstracto: lo hace en el último lugar donde nadie esperaba verlo.
Una nueva generación de sensores espaciales detecta la tala ilegal hasta tres meses antes que cualquier método convencional. La ciencia acaba de cambiar las reglas del juego en la lucha contra la deforestación, y el clima está en el centro de todo.
Aunque la extensión mínima de hielo marino volvió a valores cercanos al promedio, los científicos advierten que no se trata de una recuperación, sino de una pausa dentro de una tendencia más profunda y preocupante.
Durante décadas, la economía del clima asumió que el calentamiento global tendría un impacto moderado sobre la producción mundial. Sin embargo, un estudio apunta que los daños económicos del cambio climático podrían ser entre cinco y seis veces mayores de lo estimado.
Durante décadas fue considerado el glaciar “estable” de la Patagonia. Sin embargo, nuevas investigaciones científicas muestran que el Perito Moreno ha comenzado un proceso de retroceso. No desaparecerá mañana, pero sí ha abandonado el equilibrio que lo mantuvo casi intacto.
Un nuevo estudio revela que los días con calor, sequedad y viento extremos, condiciones ideales para grandes incendios, casi se han triplicado desde finales de los años 70.
Tras el evento extremo de 2023 y 2024, científicos advierten que el océano Pacífico podría encaminarse hacia otro episodio cálido. La repetición acelerada de El Niño desafía los patrones históricos y aumenta el riesgo de récords de temperatura global.
Nuevas investigaciones científicas advierten que las grandes capas de hielo del planeta se están acercando peligrosamente a puntos de no retorno. El proceso podría desencadenar una subida del nivel del mar mucho más rápida y difícil de frenar de lo que se creía hasta hace pocos años.
Un episodio invernal excepcional golpea amplias zonas de Japón, con nevadas récord que ya provocaron al menos treinta y cinco muertes y una situación de emergencia en regiones montañosas. La acumulación extrema de nieve activó alertas por avalanchas y generó severas alteraciones en la vida cotidiana.
Un estudio científico de vanguardia revela que la transición de un clima húmedo a uno seco en África Oriental no solo altera ecosistemas y comunidades humanas, sino que también podría estar acelerando la separación tectónica del continente, haciendo que la falla del East African Rift se mueva más rápido.